miércoles, 19 de agosto de 2020

Estrellas rotas - Ken Liu (ed.): Lo maravilloso hecho palabra

Ilustración de Michael Reedy 

La ciencia ficción es un género literario que se ha ido consolidando a lo largo de los últimos cien años como un campo de visión de ideas, valores y creencias de las diferentes sociedades humanas. Se ha llegado a exponer como una literatura en proceso de ser, que se haya en el borde mismo de lo inimaginable, y donde se profundiza en las múltiples consecuencias de las innovaciones científicas, sociales y tecnológicas. 

Igualmente, y gracias a una amplia suma de interpretaciones sociales, se ramifican diferentes clases de ciencia ficción. Ya analizamos cómo la ciencia ficción antropológica (promovida por escritores como Úrsula K. Le Guin o Chad Oliver) sigue vigente y actualizada, al igual que otras vertientes, tales como la space opera o la ciencia ficción dura. A su vez, es más conocido el papel de otras culturas en este campo, permitiéndonos disfrutar de una visión diferente a la nuestra con respecto a la ficción especulativa. Por poner un ejemplo, PS Publishing editó una antología centrada en la narrativa especulativa australiana contemporánea (Dreaming in the Dark). 

Pues bien, gracias a la figura de Ken Liu, autor de la saga La Dinastía del Diente de León y promotor de la ciencia ficción china, se ha editado un nuevo volumen de ciencia ficción china actual, que reúne a una gran suma de escritores tanto noveles como consolidados en el panorama de la literatura china. 

Si con Planetas Invisibles (primer volumen editado por Ken Liu de esta serie) nos deleitaba con un cómputo de narraciones vertiginosas y sorprendentes, donde el folclore chino se hibridaba con los elementos más característicos de la ciencia ficción (donde se puede destacar historias como “La flor de Sazui” de Cheng Quiufan, donde asistíamos a un entorno cyberpunk para observar una tragedia emocional o “Cientos de fantasmas desfilan de noche”, de la doctora Xia Jia, que nos introduce en un mundo de fantasmas y espectros, pero sin olvidar el toque “tecnológico” a la fábula expuesta), en este segundo volumen, Estrellas Rotas, editado por Lee Runas, nos encontramos con historias únicas, que interpretan mitos, recrean la historia humana y perfilan temas diversos, desde la crítica social, el deseo de libertad, la búsqueda eterna del amor o la lucha contra la muerte. 

En Estrellas Rotas se hallan historias de extensión diversa, desde narraciones cortas hasta una novela corta del autor Baoshu (La redención del tiempo). Tras una introducción en la que Ken Liu presenta al lector lo que va a encontrarse en estas historias, es “Buenas noches, melancolía”, de Xia Jia, el relato que abre el volumen, y es una narración que refleja el espíritu que emana este volumen: una visión emocional, una alusión a la libertad y a la esperanza. En concreto, este relato nos traslada al propio pensamiento de Alan Turing (1912-1954), que se conectará con una narración situada en un futuro cercano, para profundizar en unos temas comunes; los cuales, pese al tiempo, siempre persisten. 

Liu Cixin, autor insignia de la ciencia ficción china, gracias a la Trilogía de los Tres Cuerpos, presenta un relato que juega con el análisis de las energías renovables, su empleo y utilización en un futuro próximo. "Luz de luna" es, quizás, el relato que más juega con la visión científica de la sociedad. Un relato más que singular e interesante por las preguntas que plantea y que expone al lector. Posiblemente su final sea demasiado abrupto y rompa con el ritmo establecido pero, pese a ello, es una historia más que curiosa de anticipación tecnológica. 

De esta visión, se puede mencionar relatos como "Los juegos del primer emperador", un híbrido con tintes cómicos, que se perfila en la China feudal y donde vemos los dilemas que se van planteando por la búsqueda de un videojuego único. Una historia con reminiscencias a “La máquina voladora” de Ray Bradbury, a la hora de narrarse y jugar con los estilos narrativos. Igualmente, Anna Wu deleita al lector con un relato que entronca entre la fantasía y la ciencia ficción: "El restaurante del fin del mundo. Potaje de Laba", donde se juega con la búsqueda del esplendor de la ambición, de lo que es uno mismo, y la maldición que puede haber al alejarse de tus ideales. 

Ilustración de Krzysztof Deoniziak

La antología también se adentra en temas como la capacidad de grabación del pensamiento humano y las consecuencias reinantes –"La caja cerebral", de Regina Kanyu Wan–. La visión del futuro social es permanente en todos los relatos, pero es Han Song quien más toca este aspecto a través de dos historias, "Submarinos" (una bella pieza que ahonda en las sombras de las jerarquías sociales) y "Salinger y los coreanos", una alegoría sobre el vaivén de la fama y el devenir político en una realidad paralela en la que Corea ha dominado el mundo y El guardián entre el centeno, de se convierte en la obra de culto del régimen totalitario, con consecuencias garantizadas. 

Chen Qiufan analiza un futuro también oscuro para la humanidad a través del relato "Historia de las enfermedades futuras", donde se asiste una singular paradoja temporal en el título, y que incluye una advertencia nefasta para el ser humano. Por otro lado, es en "El tren de año nuevo", de Hao Jingfang, donde se asiste a una clara reflexión sobre nuestra percepción del tiempo y de las vivencias. De lo que significan los momentos y situaciones, el ahora, para las personas. 

Como se puede llegar a apreciar, son varios los relatos que fabulan con los entresijos del tiempo, sin olvidar "La nieve de Jinyang", de Zhang Ran, una muestra del chanyue, centrado en los viajes temporales al pasado histórico de China, y con ciertos toques steampunk; sin embargo, es la historia de Baoshu, "Bajo una luz más halagüeña lo que ha pasado verás", una de las mejores que incluye este volumen. Se trata de una bella historia de amor, desde la infancia hasta el momento de la muerte, en la que asistimos a una historia invertida, pues los acontecimientos históricos se acontecen al revés, como la Segunda Guerra Mundial, la Revolución Cultural de Mao Tse Tung o los Juegos Olímpicos de Pekín. Una historia única e imprescindible. 

 Ilustración de Michael Topol

No podíamos olvidar a Fei Dao y su relato "El robot al que le gustaba contar trolas", quizás al mismo nivel que la narración de Baoshu. Una historia de búsqueda, de amor por la poesía y la esencia humana. Expuesto como una fábula (y que recuerda a “De cómo Ergio el Autoinductivo mató a un Carapálida”, de Stanislaw Lem), Fei Dao teje una trama de tintes más que fantásticos para narrarnos las epopeyas que deberá experimentar un robot por cumplir un curioso encargo que le hace su rey. 

Y, cabe mencionar el relato que da nombre a la colección: "Estrellas rotas", de Tang Fei, que vuelve a alejarse de los límites pautados de la ciencia ficción y bordear las aristas de la ficción especulativa. Esta narración comienza narrando una relación amorosa entre dos adolescentes para abordar temas como la elección del destino (como si de las nornas se tratase), pasando por la esencia misma del cuento de fantasmas y espectros, muy entroncada a “El fantasma de Canterville”. Una historia indispensable que emociona. Un relato que oscila entre la perversidad de su mundo mágico y la vulnerabilidad absoluta de la vida. 

El volumen presenta, además, un compendio de ensayos que aportan más luz al panorama de la ciencia ficción china: desde un recorrido histórico a través de las obras pioneras de esta vertiente, por parte de Regina Kanyu Wan, pasando por la reivindicación de la ciencia ficción china en múltiples campos, incluido el universitario, gracias a Fei Dao y Mingwei Song. 

Así pues, Estrellas Rotas es un acercamiento a otro tipo de ciencia ficción. Un homenaje a los clásicos del género y al folclore oriental, mas, en camino hacia una senda inédita dentro de la ficción especulativa. Una propuesta innegablemente maravillosa que hay que abordar lentamente, en bocados pequeños pues, es justo y necesario degustar cada pieza de forma única e individual. 


Ilustración de Devin 一坡 

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