• "Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae." -Drácula
  • Sherlock Holmes, aquel que todos recordamos, poco o nada tiene que ver con lo sobrenatural. Mas, no es infrecuente enfrentar a Holmes contra lo extraño, lo mágico y lo inexplicable… He aquí algunas obras.
  • " Randall Flagg es, en resumen, un villano creado por Stephen King capaz de hacernos sentir cierta simpatía, y de conseguir que nos preguntemos, si es que nos atrevemos a hacerlo, qué porcentaje de villano hay en nosotros mismos."
  • "Si una idea —o algo más grande— se niega a ser desarrollada, hay que tratar de alterar el enfoque o incluso la forma: si no crece como una historia corta, puede ser un poema..."

miércoles, 23 de febrero de 2022

Los penitentes - J. E. Álamo: La catártica revelación de la violencia

Por Pily Barba

 

Sé que no es muy normal empezar una reseña con una nota aclaratoria, pero ¿quién ha dicho que tenga que hablar de cosas normales? Lo normal casi siempre es aburrido. Dicho lo cual, ahí va: leer cualquier obra de «J. E. Álamo» es apostar, siempre, a caballo ganador. Y, sí, ya sé que decir esto, cuando resulta que Joe es además un buen amigo, no suena muy convincente, pero, insisto, pocos colegas míos escritores (léase tanto en masculino como en femenino, por favor) son una apuesta segura. Y mirad que tengo. Y mirad que sé que después de decir esto tendré unos pocos menos, pero… así son las cosas. 

Volviendo a Joe, en cuanto recibí Los Penitentes lo tuve clarísimo: «¡Alegría! ¡Alegría para los próximos días!», me dije. Y vaya que si la tuve, pero lo que no sabía es que esa sensación se iba a quedar tan corta. Y sin embargo, así fue. Durante la lectura de su última novela, no solo pasé unas cuantas horas encaramada a un flipante tiovivo emocional, que ya es decir, sino que además terminé con el culo torcido; totalmente noqueada: con tres palmos, vaya. 

Pero, tranquis, ¿vale?, que voy por partes. Lo primero: en esta ocasión, resulta que el punto de mira en la odisea de Joe Álamo se centra en el mundo eclesiástico, en el interior de las propias iglesias, lugar donde el Segador asesina, de manera cruel y sin motivo aparente, al párroco de turno. Tras las muertes, como cabe esperar tratándose de un asesino en serie, además de su modus operandi, este deja su particular y bíblica impronta, y tras ella, qué remedio, le toca ir a Aguirre, un detective entradito en años, hastiado de casi todo, con bastante poca paciencia y otro poquito de mala leche. Al prenda le acompañarán, ya sea por obligación o por casualidad, varios desgraciados, entre los que se encuentra el encantador personaje del anciano, testigo del último asesinato. Y, sí, a pesar de que suena muy resumidito, y tal vez poco jugoso, la cosa tiene mucha enjundia y poca reverencia, os lo aseguro. 

Lo segundo: toca hablar de cuánto sufrieron los buenos hasta que Joe pudo ver su obra, por fin, primorosamente publicada, y Aguirre y compañía pasaron a cobrar vida dentro de un volumen en Obscura Editorial. Porque Los Penitentes, ahí donde la veis, en realidad es la segunda novela que el autor escribió allá por el año… ¡a saber! Pero hace mucho, os lo aseguro. Y además, también, eeeh cuenta la leyenda (o lo que viene siendo WhatsApp) que Joe presentó su manuscrito a Obscura y a pesar de que a estos les gustó la idea, le dieron unas formidables calabazas: tenía demasiados fallos. Pero como este hombre tiene la cabeza casi tan dura como algunos de sus mejores personajes, se comprometió a trabajar de nuevo en Los Penitentes y, tras la primera reescritura, terminaron por dar luz verde al proyecto. A partir de ahí, colaborando mano a mano y coma a coma, tanto editorial como autor, solo frenaron cuando tuvieron el resultado que ahora forma parte de su obscuro catálogo. Y qué resultado, tan profesional y mimado; acompañado además de unas fantásticas ilustraciones. 

¿Y cuál creéis que fue el tiempo total de eslomamiento? Año y medio, señoras y señores. Pero bien que ha merecido la pena, porque, todo ese recorrido, ha dado lugar a una historia atractiva, consistente, de una elaboración impecable y muy madura. Y lo mismo podría decirse del propio Joe. Por el camino, su perfil literario ha trascendido de tal modo que logrado darnos lo que sin duda es su aventura más adulta hasta el momento. Al menos en lo que concierne a las que ya le han sido publicadas. 

Efectivamente, desde hace tiempo tengo información privilegiada, por eso aún puedo decir que Los Penitentes es única en cuanto a dureza y crueldad, y que se trata, con diferencia, del trabajo menos amable del autor. ¿Será porque ninguno de sus personajes, ya sea principal o no, se la coge con papel de fumar? Será. Y Joe tampoco, claro. Por eso la historia, un auténtico thriller de terror paranormal, no hace ni una sola concesión a la broma: sí, hay personajes socarrones que divierten y a los que no nos queda más remedio que amar, porque además tendremos muchos momentos tiernos y comprometidos con ellos, pero en cuanto a lo que se enfrentan y el modo en el que lo hacen, tonterías las justas. Así, mientras seguimos los pasos de la Brigada de Intervención Especial, o lo que es lo mismo, un puñado de currantes entre los que se encuentra el propio Aguirre, sudando la gota gorda mientras se ocupan de aquellos casos en los que la policía no es capaz de intervenir de manera efectiva, el horror irá aconteciendo como le da la auténtica gana; primero poco a poco, salpicando los párrafos que pertenecen a las mentes más rotas, y luego casi descalabrándose en cada una de las penitencias. Y todo ello sucede en cualquiera de sus dos variantes, a elegir; la sanguinaria, escatológica y esquizoide, o la tenebrosa y paranormal. ¡Eso cuando no se intersecan, ya sea en un único personaje (o no), y en uno o varios escenarios! Pero cuando ya estamos implicados hasta las orejas, ¿qué más da, no os parece? 

Ilustración de Jonathan Sierra

Lo que sí que no da igual es la muda violencia con la que Joe zarandea al lector, por un lado, en lo emocional; gracias a ese puñado de personalidades a las que nos tiene tan acostumbrados; con pellejo y corazón, alma y sentimientos, además de un terrible pasado, y por el otro, con la naturalidad con la que impregna cada nuevo paso (cada grotesco acontecimiento) de una creciente inquietud, a menudo imprecisa, pero siempre directa y certera. Sí, hay que saber hacerlo muy bien, como es el caso, para que esa constante aparición de la forma sin forma, o la oscuridad más primigenia, que además parece no terminar nunca de revelarse del todo, acorralen al lector mientras este no para de intentar adelantarse al tipo de abismo al que, sin remedio, se va a enfrentar, y de paso, medio intuir cuál podría llegar a ser su profundidad. ¡Ja! 

Termino apuntando que muy poco antes de concluir mi lectura ya estaba pensando en cómo vacilar a Joe, al mismo tiempo que le informaba de que había dado fin a sus penitentes. Pero, oh, tonta de mí, que ya estaba haciendo planes antes de tiempo. Resulta que ese imprevisible giro final con el que terminé topándome, tan humano, tan romántico, y lo que es más, tan paternal, me desarmó de tal modo que se llevó mi sorna por el sumidero, y en vez de pagarle con la misma moneda, empleando, por ejemplo, el tono socarrón del propio Aguirre (tal y como tenía pensado), solo atiné a decirle que había terminado su novela; que me había encantado y que estaba muy emocionada. Y no mentí. Pero me quedé cortísima. Me ahorré explicarle, entre otras cosas, cuánto y de qué manera me habían afectado sus últimas páginas. La flojera que me entró. O la sensación de ser una auténtica pasmada sentada sin más en el banco de un parque, con un libro de terror entre las manos y la lagrimilla a punto de asomar. Vaya tela… Pero es que nunca, hasta esa misma soleada mañana, se me ocurrió plantearme cómo era posible que hubiera autores, tan audaces, tan puñeteramente buenos, que fueran capaces de llegar a quebrar la sensibilidad del lector tal y como este cabrón venía de hacer. 

P. D.: El arte inicial pertenece a Vladislav Chenchik.

lunes, 24 de enero de 2022

XXII Convocatoria de Relatos - Especial Algernon Blackwood

Abrimos convocatoria para nuestro nuevo número de la revista Círculo de Lovecraft

1- Podrán participar en este concurso autores de todas las latitudes (en lengua castellana). 

2- El tema elegido para este número será Homenaje al maestro Algernon Blackwood; esto es: todo lo que tenga que ver con los personajes que dan vida a sus obras, sus atmósferas, y la temática ominosa y  abyecta que rodea cada una de las narraciones de este gran representante de la narrativa fantástica y estraña. Sirvan como testimonio estas pocas líneas de su historia Los sauces (1907), bajo la traducción de Óscar Mariscal para la edición de Hermida Editores

«Por la noche le oíamos cantar a la luna mientras montábamos nuestra tienda, sosteniendo esa extraña nota sibilante que le es propia y que, según se dice, es causada por la fricción de los guijarros a lo largo de su lecho, tan grande es la velocidad de sus aguas. Conocíamos también la voz de sus torbellinos, borboteando y burbujeando súbitamente en una superficie que sólo un instante antes había permanecido en calma, el rugido de sus aguas someras y veloces rápidos, su constante y sostenido tronar por debajo de todos los demás sonidos superficiales y el rumor del incesante roce de sus aguas heladas contra las márgenes. ¡La forma en que se alzaba gritando cuando la lluvia golpeteaba sobre su superficie lisa como un espejo! ¡Y cómo retumbaba su risa cuando el viento soplaba corriente arriba, tratando de frenar su velocidad desbocada!».

De acuerdo con las palabras de Juan Antonio Sanz: «Blackwood deja al lector con la terrible sospecha de que la gran revelación, la gran verdad en este universo es que el ser humano es completamente insignificante y que las entidades que acechan ahí fuera (o aquí dentro, demasiado cerca en todo caso) no son amigables en absoluto y no caben en los parámetros de falsa seguridad que construimos con nuestra mente. He aquí una de las grandes influencias que tendría Algernon Blackwood en Howard Phillips Lovecraft». Pero, pese a esa relación con Lovecraft, la reflexión de Jesús Palacios es bastante esclarecedora: «Aunque Algernon Blackwood, como Machen, Lord Dunsany, Shiel o Chambers, está justamente considerado uno de los antecedentes directos de H. P. Lovecraft y, especialmente, de sus universalmente conocidos Mitos de Cthulhu, hay una diferencia fundamental con éste, que explica también el ligero rechazo del Maestro de Providence hacia el estilo narrativo del primero: lo que para Lovecraft es solo parafernalia ocultista que utilizar como artefacto técnico que aumente o dote de mayor poder terrorífico a sus ficciones, y por demás casi siempre explicable en términos, aquí sí, estrictamente materiales y materialistas (los dioses y monstruos de H. P. L. son fundamentalmente criaturas alienígenas tan físicas como nosotros, por más que sean inmensurables, indescriptibles, repulsivas y poderosas en un grado superlativo), es para Blackwood una parte indisoluble del relato, que funciona como exposición ficcional pero sincera de sus ideas espirituales y metafísicas. Frente al nihilismo fatal y desesperanzado de Lovecraft, nuestro autor mantiene una actitud optimista última, incluso ante los horrores más siniestros y los más arcanos terrores, de fe en la existencia de un progreso espiritual constante y un equilibrio cósmico que aunque poco o nada tiene que ver con las ideas religiosas ortodoxas del más allá, pone de manifiesto la necesaria realidad de un orden superior».

Partiendo de tan sugerente premisa de horror, estamos deseosos de recibir vuestros acerados, terribles y siniestros manuscritos. ¡Sorprendernos, dejarnos sin aliento!; en definitiva, crearnos desasosiego, extrañeza, repulsa y temor. Hacer que deseemos que la luz de nuestra mesita de noche nunca quiebre, y que nuestras mentes nunca se hubiesen iniciado en el terrorífico camino de la lectura de vuestros manuscritos.

3- Los relatos deberán adjuntarse en dos archivos de texto editables. El primero contendrá el relato sin incluir ningún dato de su autor/autora; será nominado con el título del relato. El segundo contendrá el nombre y los apellidos del autor/autora, y una breve biobibliografía de no más de 500 palabras; será nominado como «Plica Título del relato».   

4- La extensión del relato abarcará entre las 3500 y 6000 palabras (limitación estricta) en formato Word, tipografía Times New Roman tamaño 12 e interlineado doble. Se valorará el hecho de que los relatos sean inéditos, al igual que la creatividad y una correcta estructura ortogramatical. 

5- En el envío deberá ponerse como ASUNTO: XXII Convocatoria – Algernon Blackwood. Además, por motivos de la nueva Ley de Protección de Datos europea, el autor deberá poner en el cuerpo del mensaje su nombre junto con la información abajo establecida: 

Yo: ............ acepto la Política de Privacidad de la web Círculo de Lovecraft, con el fin de poder participar en las convocatorias de relatos, ser entrevistado o poder realizar un comentario en el blog, permitiendo que Círculo de Lovecraft utilice mis datos de carácter personal facilitados para las siguientes finalidades de tratamiento. 

6- El autor, único propietario de su obra, cede a Círculo de Lovecraft el derecho para editarla y difundirla por Internet, en formato pdf o epub (si fuera posible la edición física del magazine, también en dicho formato). 

7- El premio será la publicación y maquetación de los relatos en la revista Círculo de Lovecraft Nº XXII. No obstante, dado que nos resulta imposible abonar al autor una cuantía económica por su relato, el equipo de Círculo de Lovecraft se reserva el derecho de "compensar" a los autores con otro tipo de premios (radioficciones, libros...). 

8- La selección correrá a cargo del equipo de Círculo de Lovecraft

9- El plazo de entrega de los textos finalizará el 31 de marzo de 2022 a las 23:59 (hora peninsular). 

Correo de envío: circulodelovecraft@gmail.com

 

martes, 10 de agosto de 2021

Negorith - Iván Ledesma: La materia del temor

Ilustración de George Grie

Por José R. Montejano

 

Algo curioso dentro de los panoramas dinámicos del género fantástico es la percepción sombría expuesta en la actualidad, con respecto a la fantasía y la ciencia ficción, que tiende a un entorno grimdark, a una distopía, alejándose, en muchas ocasiones, de otros recursos literarios que pueden ser mucho más interesantes, permitiendo exponer temas similares, pero con una rica sátira como mecanismo de expresión. En la revista Windumanoth realizaron un artículo centrado en esta curiosa y singular combinación entre la ficción especulativa y el humor que han practicado múltiples escritores a lo largo de los años, véase Fredric Brown, Terry Pratchett o Pilar Pedraza, por poner algunos ejemplos.

Centrándonos en Pratchett, éste escribió Buenos presagios (1990) en colaboración con Neil Gaiman, y nos mostraron, desde la perspectiva cómica, los dilemas reinantes entre ángeles y demonios, humanizándolos y exponiendo sus problemas morales, filosóficos… Y es en esta línea donde se encuadra la obra Negorith (Ediciones El Transbordador) del escritor catalán Iván Ledesma, siendo un ejemplo curioso su recorrido en los últimos años. En el año 2017 obtuvo el premio Joaquim Ruyra, siendo dicha novela editada al año siguiente por la editorial Bridge. Y ahora, en este año, Ediciones El Transbordador recupera, en castellano, esta obra, con un relato inédito (La Caída) y material extra cedido por Iván Ledesma, un autor polifacético que sabe transmutar su estilo para conseguir el ritmo que necesita y requiere cada secuencia. 

Negorith arranca con una trama tópica: una joven es secuestrada, al parecer, por unas entidades sombrías y será precisa la ayuda de unos expertos en la materia —retroalimentando la figura del investigador de lo oculto. Así se presenta un dúo simbólico, un hombre entrado en años (con una singular maleta) y un chico sin brazo. Tras este arranque, se planteará un monomito orientado a la joven conocida como Gris. Pero esto no es verdaderamente lo importante de la novela., porque Ledesma construye un rompecabezas literario donde va reflejando un worldbuilding progresivo y dinámico en el que están involucrados ángeles y demonios, además de otra serie de aberraciones. Todas estas facciones exponen una serie de intereses propios que se entremezclan en pactos y conspiraciones para conseguir beneficios variados: desde el control de la Tierra y la ciudad donde se plantea la trama, hasta la inmortalidad o el acceso al Reino de Dios. Y, en todo ello, se habla de una llave, un elemento o persona que puede cambiar la balanza de los poderes expuestos en la mesa. Y esa fuerza dictaminante se conoce como Negorith. Todo lo anterior es expuesto en diferentes líneas argumentales que van confluyendo de forma limpia, suave y para nada abrupta, a través de una prosa efectiva que te engancha y mantiene alerta y que es una de las cosas más disfrutables de esta novela: las vueltas de tuerca que, recurrentemente, genera el autor, haciendo que los pensamientos de los lectores se desvanezcan para dar lugar a un nuevo corte narrativo. 

Ilustración de George Grie

Pese al reflejo de una aventura épica, de gran trascendencia en múltiples facetas, Ledesma no pretende ir más allá. Desea que el lector disfrute con una narración de corte fantástica donde lo superior quiebra las leyes naturales para mostrar una guerra preternatural, pasando de un producto juvenil a una novela adulta y a una narración de terror ontológico. Igualmente, esta nueva edición de Negorith, de la mano de Ediciones El Transbordador, en un formato cuidado y con portada de , incluye un relato inédito del autor (La Caída), que aunque no es una historia potente para que funcione independientemente, sí es interesante para enriquecer el trasfondo planteado en toda la obra, lo que lo hace un añadido más que atractivo, al igual que las notas de carácter enciclopédico que funcionan como bestiario, elemento que, nuevamente, consolida el mundo forjado por Ledesma y hace reflexionar de si hay una intención de elaborar una nueva obra larga en dicho universo literario. A pesar de todas estas herramientas, hay algunos planteamientos vagos que expone el escritor y que sirven como excusa para que toda esta epopeya acontezca ante las calles de una ciudad, donde residen y conviven miles de personas. No es que esto sea algo malo, pero dicha idea pierde fuerza, aunque se entiende la necesidad que requiere dar, por lo menos, alguna explicación que permita hibridar dichas guerras de poder celestial a nivel mundano. Pese a ello, Ledesma recurre a personajes fuertes, definidos, que sostienen una larga narración que hace reflexionar, disgregando el maniqueísmo, la dicotomía entre el bien puro y la eterna maldad. 

Por todo ello, Negorith se convierte en una historia de amargura, esperanza, desasosiego, locura y guerras celestiales. Una obra que bebe de los clásicos del fantástico y que se reinventa conforme progresa. Un descenso irremediable, a través de la sutileza de su prosa, a una fantasía macabra y satírica.

 
Ilustración de George Grie

Windumanoth te espera...