• "Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae." -Drácula
  • Sherlock Holmes, aquel que todos recordamos, poco o nada tiene que ver con lo sobrenatural. Mas, no es infrecuente enfrentar a Holmes contra lo extraño, lo mágico y lo inexplicable… He aquí algunas obras.
  • " Randall Flagg es, en resumen, un villano creado por Stephen King capaz de hacernos sentir cierta simpatía, y de conseguir que nos preguntemos, si es que nos atrevemos a hacerlo, qué porcentaje de villano hay en nosotros mismos."
  • "Si una idea —o algo más grande— se niega a ser desarrollada, hay que tratar de alterar el enfoque o incluso la forma: si no crece como una historia corta, puede ser un poema..."

jueves, 3 de diciembre de 2020

La estación de las luces - Toni Ramos: Pasión por el miedo subterráneo

 
Madrid, tierra de leyendas, donde los aparecidos serpean por entre las callejas y los pasadizos sombríos: desde el Palacio de Linares, pasando por la Casa de las Siete Chimeneas o el propio edificio del Banco de España, la ciudad de Madrid es un enclave de fantasmas que entre nosotros están y no huyen. Y es que desde que Mağrīt se erigiera como núcleo urbano habitado de forma continuada (os aseguro que doce siglos dan para mucho), el pasado no se ha ido sino que se reafirma, una y otra vez, a la caída mistérica de la tarde en obras como la de Toni Ramos: La estación de las luces. Porque las leyendas respiran y palpitan en los intersticios de la propia tierra oscura, oscura y mojada, pues lo es de agua. 
 
Y he aquí, mi querido lector y adorada lectora, que las extrañezas sobrevuelan por esta obra como lo hacían las visiones de Washington Irving en su valle dormido. Extrañezas que se sobrehilan, con una prosa descriptiva y directa, sobre un armazón histórico y de explayamiento turístico por la capital del reino en base a un juego dual di narrazione: en base a un pasado/presente hilado con briznas de leyendas. Leyendas que llegan hasta la famosa estación fantasmal de Chamberí (de seguro que los gatos y las gatas son conocedores de su historia), donde un jineteo clerical trocó en el asesinato de un angelito de Dios que desde entonces se aparece en las vías. Y, desde ese nudo, el autor desmadeja una historia repleta de idas y venidas temporales que guían, por el rail de un éxtasis visionario, a todos los personajes. Porque en el libro hay visiones, muchas. Visiones que nos sumergen en una continua ensoñación, que no pesadilla, aunque no exista mayor miedo que lo que se desconoce. 
 
 
Y aquí, en la obra de Ramos, lo real apenas se percibe al ser una apreciación sutil de la materialidad transgredida a base de sinestesias perceptivas: vida y muerte ovilladas por entre los corredores de la mina submarina que quedó desierta en el 66, obsoleta, cuando Iglesia y Bilbao abrieron sus portones, algo menos cavernosos y con mejor fario. Pues, ¿quién querría deambular por una vía muerta ahíta de muertos? Nadie, que los aparecidos no son plato de buen gusto en mesa alguna. 
 
De eso nos habla su autor: de aparecidos, de espectros aturquesados (con deje a mar) que no vienen a otra cosa que no sea a colorear una novela histórico/costumbrista. Y eso es algo bueno, está bien, porque si algo tiene la literatura (la virtuosa y la de género) es que es plural, y como decía Louis Wirtz, se teje con vínculos previamente establecidos: atmósfera y ritmo que introducen al lector en un mundo seguro y creíble que no es tal. 
Porque la "Tierra del agua" (ahora de las luces) encierra miedos. Quizá los tuyos.

martes, 24 de noviembre de 2020

La violencia y lo sublime en la obra de Robert E. Howard

 Por Jason Ray Carney
Traducción por José R. Montejano

Seamos honestos: Robert E. Howard estaba fascinado con la violencia. Boxeo, juego de armas, esgrima, batalla: estas actividades violentas aparecen, ampliamente, en las obras de Howard. Mas ¿con ello entenderíamos que Howard ensalzaba la violencia? 

A veces lo hacía. A veces no. Sería incorrecto afirmar que Howard articuló una sofisticada teoría de la violencia. Y, sin embargo, hay pruebas de que el joven escritor pensaba profundamente en la violencia y no siempre la glorificaba ingenuamente. Consideremos este pasaje de la historia de James Allison, El Valle del gusano; el narrador, James Allison, es una persona discapacitada que recuerda, de forma mística, sus múltiples vidas anteriores y, tal que así describe una de esas batallas:

No puedo pintar la locura, el hedor del sudor y la sangre, el jadeo, el esfuerzo muscular, el astillamiento de los huesos bajo los fuertes golpes, el desgarramiento y el corte de la carne temblorosa y sensible; sobre todo el despiadado salvajismo abismal de todo el asunto, en el que no había ni regla ni orden, cada hombre luchando como quería o podía. Si pudiera hacerlo, retrocederíais horrorizados; incluso el yo moderno, consciente de mi estrecha relación con aquellos tiempos, se horroriza al repasar esa carnicería. 

Howard no es James Allison, por supuesto, pero Howard, como Allison, era un hombre de su tiempo, por lo que atribuir las sensibilidades de Howard a Allison podría ser algo muy, muy interesante. Mas, ¿se horrorizaba Howard, al igual que Allison, ante una violencia sangrienta? Esta es una questión  difícil de responder dada la ficción violenta (pese a ello, amorosamente  escrita) que se haya en la totalidad de la prosa de Howard.

Así pues, ¿qué era lo que Howard pensaba, en general, sobre la violencia? 

Tal vez una referencia biográfica mucho más directa nos ayude a descubrirlo. Consideremos, entonces, un pasaje de El rebelde: Post Oaks y Sand Roughs, una obra cuasi autobiográfico de la vida de Howard de finales de los años 20. El protagonista, Steve Costigan, reflexiona sobre el atractivo que tienen los partidos de fútbol para la gente de la época:

Steve Costigan se sentó en las gradas para ver a los hombres chocar y sangrar, y fue franco en su admisión del hecho. [...] Y en este sentido fue conscientemente honesto, mientras que los espectadores, hombres y mujeres que rugieron por un touchdown, fueron tan inconscientemente deshonestos como aquellas damas y senadores que abarrotaban los anfiteatros de la antigua Roma para discutir la habilidad y la belleza de las carreras de carros [...] y secretamente se emocionaron al ver cómo los carruajes morían bajo los cascos frenéticos. 

Aquí Howard arremete con uno de sus temas perennes: la hipocresía de la civilización, la forma en que las reglas de comportamiento cortés a veces oscurecen y ocultan un salvajismo subyacente. Y esto nos recuerda la tan citada reflexión del joven Conan el Cimmerio en La Torre del Elefante: "Los hombres civilizados son más descorteses, por norma general, que los salvajes, porque saben que pueden ser descorteses sin que les partan el cráneo".

Howard no siempre glorifica la violencia. En cambio, muy a menudo reconoce cómo, quizás de forma trágica, la violencia es una característica intrínseca del ser humano. De esta manera, Howard encuentra un sorprendente aliado en un gran intelectual del período de entreguerras, Walter Benjamin (1892-1940), el famoso místico judío y filósofo marxista. 

En la sección V de las Tesis de Benjamín sobre la Filosofía de la Historia (1942), afirma: "Es ist niemals ein Dokument der Kultur, ohne zugleich ein solches der Barbarei zu sein. / No hay ningún documento de la civilización que no sea al mismo tiempo un documento de la barbarie." 

Aquí Benjamín transcribe la teoría de Marx (del siglo XIX) "Sobre el antagonismo de clase como motor de la historia" a un lenguaje lírico. Incluso para Benjamín, el arte más bello, por ejemplo, la inquietante composición orquestal de Stravinsky, El pájaro de fuego (1910), es sin embargo una oda oscura cantada por una sociedad sometida a una lucha interminable entre los que tienen y los que no tienen nada. ¿Podrían estas notas (trémulas) de 1910 prefigurar la cacofonía  que supuso la guerra de trincheras? Howard se atrevió a hacer esa comparación tan singular.

Resumiendo: Howard estaba fascinado por la violencia. A menudo, de forma pueril, la glorificaba en el registro del relato pulp, aunque su comprensión de ella fuese madura, lo mismo que sucedía con otros muchos, como William S. Burroughs, con el que compartía esa visión clara y trágica de la violencia. Burroughs habló de esta forma en una entrevista realizada en el año 1991: 

 "Este es un universo de guerra. Guerra todo el tiempo. Esa es su naturaleza. Puede haber otros universos basados en otros principios, pero el nuestro parece estar basado en la guerra y los juegos"

La guerra y los juegos. La espada y el boxeo. Los juego de guerra y el fútbol. 

Como punto de reflexión qué mejor que un fragmento de una carta (diciembre de 1934) a H. P. Lovecraft, en donde Howard opina del siguiente modo acerca de la ubicuidad del derramamiento de sangre en la historia de Texas: 

Con frecuencia, las guerras, enemistades y peleas entre los pueblos no eran el resultado de una agresión deliberada por parte de ninguno de los dos bandos, sino simplemente de condiciones económicas, climáticas e incluso geográficas que escapaban al control humano. [...] Difícilmente se puede elegir una disputa occidental y decir con certeza que un lado fue "montado" y el otro "equivocado". 

Para Howard la violencia no es solo una cuestión de valor moral..., también es innata, como una tormenta, una plaga o un volcán en erupción. La violencia no es solo fea. También es sublime a la par que aterradora y, las más de las veces, se escapa (porque va más allá) de nuestro control.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Hermanas de la vasta oscuridad - Lina Rather: Deconstruyendo a la humanidad

 

En los últimos años es característico ver cómo la ciencia ficción más blanda o soft se dilata en el mercado, tanto nacional como internacional. En parte, se sigue bebiendo de las aguas de la New Wave y de Visiones Peligrosas (Harlan Ellison ed.). Sin embargo, los esquemas y temas narrativos no suelen abarcar la originalidad, ni reinventar o insuflar vida a otros sectores menos explotados del panorama de la ficción especulativa. Nuevos maestros en el panorama de la ciencia ficción como Ian McDonald, N. K. Jemisin, Nadia Okorafor, Cixin Liu o Kameron Hurley intentan abordan vertientes dispares de este género. Y, cada cierto tiempo, destaca un nuevo autor debido a una obra desigual, que replantea los temas desde otra perspectiva menos explotada. En este caso, una nueva escritora se introduce en la lista de nombres a seguir en este campo literario dinámico. Hablamos de Lina Rather y su novela corta Hermanas de la vasta oscuridad

Con esta obra, Rather obtuvo una nominación al premio Sturgeon. Ahora, Apache Libros la ha editado en castellano, con traducción de Javier Martos, y nos acerca, nuevamente, a la space opera, la cual sirve de espejo para mostrarnos una ciencia ficción que bebe de Vonda N. McIntyre, su ciencia ficción feminista y del biocontrol, presente en novelas como Serpiente del sueño (1978). 

Hermanas de la vasta oscuridad nos introduce en la expansión y colonización del ser humano a lo largo de la galaxia, explorando diversos sistemas solares, debido a un acontecimiento que marcó un punto de inflexión entre las colonias humanas y el planeta Tierra, el cual será denominado como la Vieja Tierra. Dentro de este panorama, Rather explora la rama religiosa, cómo perdura y evoluciona la fe y as creencias espirituales, y cómo una hermandad de monjas (hermandad de Santa Rita) explora el espacio con la finalidad de impartir fe y ayuda a los más necesitados o enfermos, especialmente aquellos que sufren una anómala patología que afecta al sistema nervioso central (SNC). A su vez, hay dos puentes fuertes que mueven esta novela, y hacen que el lector experimente una evolución o cambios en la historia. 

Por un lado, la descripción y análisis de la nave en la que viajan la hermandad de monjas: un ser ameboide, cuyas cavidades internas permiten la vida de las monjas, aparte de los dispositivos tecnológicos y más, que experimenta una singular simbiosis con estas extrañas criaturas. La forma en que las presenta la escritora es un hecho maravilloso, jugando con detalles anatomofisiológicos y las formas de nutrirse, relacionarse e, incluso, reproducirse como un organismo vivo, a pesar de ser una nave espacial. 

A su vez, Rather extrae reminiscencias de Hurley y su obra Las estrellas son legión, donde juega con otro punto representativo: el hecho de describir y liar las vidas y experiencias de cada una de las hermanas de la congregación religiosa, mostrando la parte más humana de cada uno de estos personajes, como es el caso de Gemma o Faustina. La escritora consigue recrear y simular múltiples emociones, y con una voz potente, a la hora de abordar el odio, la tristeza, el delirio o, incluso, el sexo. 

Esta novela reivindica la representación femenina, incluso en un encuadre estricto y conservador como es el campo de la religión. Sin embargo, Lina consigue un equilibrio en estos puntos para volver más real los acontecimientos, los cuales, quitando los aspectos ya mencionados, son muy simples e, incluso, repetitivos. La historia que busca presentar la autora no rompe en una trama compleja o experimental. Su novela actúa como un “relato rompecabezas”, mediante el cual va aportando pequeños datos que, eso sí, consiguen cerrar el ciclo narrativo, entre el comienzo y el final. Un final, hay que decirlo, abierto, cosa que hay que agradecer, pues es tal los detalles expuestos en Hermanas de la vasta oscuridad que se desea la formulación de una novela que defina y siga consolidando este worldbuilding literario, el cual sorprende, y puede llegar a sorprender aún más, al lector. 

Así pues, Hermanas de la vasta oscuridad es una novela corta llena de recovecos, de secretos por descubrir, mientras su autora te sumerge en su mundo de órdenes religiosas, criaturas espaciales y conflictos estelares, donde el amor, la bondad y la ética son los verdaderos protagonistas que convierten esta space opera en una lectora única y conmovedora. Ya lo verán.  

martes, 17 de noviembre de 2020

«La muerte: instrucciones de uso». Un homenaje a las macabras maravillas de Tim Burton

 
Tinta Púrpura Ediciones ha anunciado su nuevo proyecto, en este caso, focalizado en la figura del cineasta Tim Burton, cuyo estilo bebe de la literatura macabra, el goticismo y el humor negro. Algunas de sus grandes piezas cinematográficas son Beetlejuice, La novia cadáver o Eduardo Manostijeras. Y, en esta ocasión, la editorial dirigida por Covadonga González Pola y Josué Ramos ha orquestado, bajo la selección de la escritora Sofía Rhei, una antología que homenajea los temas más característicos y llamativos de Burton: La muerte. Instrucciones de uso. El proyecto se ha presentado como un crowfunding en Verkami, donde se expone toda la información de este singular antología, la cual estará integrada por:
 
- Abel Amutxategi 
- Agustí Vernedas 
- Alba Quintas 
- Alfredo Álamo 
- Ángel Ortega 
- Carlos Molinero 
- Covadonga González-Pola 
- Cristina del Toro 
- Eduardo Vaquerizo 
- Gloria T. Dauden 
- Iulia Omeda 
- Josué Ramos 
- Lisa Tuttle 
- Marian Womack 
- Marjorie Eljach 
- Rafael Marín 
- Sara Cano 
- Steve Redwood 
- Yoss 
- Sofía Rhei (coord.)

 

A continuación, os dejamos con la sinopsis de este volumen:

En este manual, los difuntos recientes encontrarán toda la información necesaria para realizar correctamente los trámites administrativos, evitar desagradables sorpresas por pedir ayuda no autorizada y, sobre todo, para no hacer el ridículo cometiendo errores de principiantes. ¡Ahora, y durante muy pocos días, tiene la gran oportunidad de conseguir el manual antes de pasar a mejor vida! Aproveche esta ocasión inigualable en formato tangible, por mucho menos dinero de lo que cuesta un acta de defunción. ¡No te vayas al Otro Lado sin tu manual! «La muerte: instrucciones de uso» contiene reglamentos, consejos y amenas fábulas comportamentales y advisorias. La compra de este producto exime a la administración de suministrar un ejemplar intangible una vez alcanzado el Otro Lado.

Windumanoth. Revista de género fantástico

Lo insólito te reclama...

Las siguientes editoriales colaboran enviando libros para reseña:

Apache Libros Editorial Cazador de Ratas Editorial La Biblioteca de Carfax Editorial Huso Editorial Insólita Satori Ediciones Wave Books Editorial