• "Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae." -Drácula
  • Sherlock Holmes, aquel que todos recordamos, poco o nada tiene que ver con lo sobrenatural. Mas, no es infrecuente enfrentar a Holmes contra lo extraño, lo mágico y lo inexplicable… He aquí algunas obras.
  • " Randall Flagg es, en resumen, un villano creado por Stephen King capaz de hacernos sentir cierta simpatía, y de conseguir que nos preguntemos, si es que nos atrevemos a hacerlo, qué porcentaje de villano hay en nosotros mismos."
  • "Si una idea —o algo más grande— se niega a ser desarrollada, hay que tratar de alterar el enfoque o incluso la forma: si no crece como una historia corta, puede ser un poema..."

martes, 10 de agosto de 2021

Negorith - Iván Ledesma: La materia del temor

Ilustración de George Grie

Por José R. Montejano

 

Algo curioso dentro de los panoramas dinámicos del género fantástico es la percepción sombría expuesta en la actualidad, con respecto a la fantasía y la ciencia ficción, que tiende a un entorno grimdark, a una distopía, alejándose, en muchas ocasiones, de otros recursos literarios que pueden ser mucho más interesantes, permitiendo exponer temas similares, pero con una rica sátira como mecanismo de expresión. En la revista Windumanoth realizaron un artículo centrado en esta curiosa y singular combinación entre la ficción especulativa y el humor que han practicado múltiples escritores a lo largo de los años, véase Fredric Brown, Terry Pratchett o Pilar Pedraza, por poner algunos ejemplos.

Centrándonos en Pratchett, éste escribió Buenos presagios (1990) en colaboración con Neil Gaiman, y nos mostraron, desde la perspectiva cómica, los dilemas reinantes entre ángeles y demonios, humanizándolos y exponiendo sus problemas morales, filosóficos… Y es en esta línea donde se encuadra la obra Negorith (Ediciones El Transbordador) del escritor catalán Iván Ledesma, siendo un ejemplo curioso su recorrido en los últimos años. En el año 2017 obtuvo el premio Joaquim Ruyra, siendo dicha novela editada al año siguiente por la editorial Bridge. Y ahora, en este año, Ediciones El Transbordador recupera, en castellano, esta obra, con un relato inédito (La Caída) y material extra cedido por Iván Ledesma, un autor polifacético que sabe transmutar su estilo para conseguir el ritmo que necesita y requiere cada secuencia. 

Negorith arranca con una trama tópica: una joven es secuestrada, al parecer, por unas entidades sombrías y será precisa la ayuda de unos expertos en la materia —retroalimentando la figura del investigador de lo oculto. Así se presenta un dúo simbólico, un hombre entrado en años (con una singular maleta) y un chico sin brazo. Tras este arranque, se planteará un monomito orientado a la joven conocida como Gris. Pero esto no es verdaderamente lo importante de la novela., porque Ledesma construye un rompecabezas literario donde va reflejando un worldbuilding progresivo y dinámico en el que están involucrados ángeles y demonios, además de otra serie de aberraciones. Todas estas facciones exponen una serie de intereses propios que se entremezclan en pactos y conspiraciones para conseguir beneficios variados: desde el control de la Tierra y la ciudad donde se plantea la trama, hasta la inmortalidad o el acceso al Reino de Dios. Y, en todo ello, se habla de una llave, un elemento o persona que puede cambiar la balanza de los poderes expuestos en la mesa. Y esa fuerza dictaminante se conoce como Negorith. Todo lo anterior es expuesto en diferentes líneas argumentales que van confluyendo de forma limpia, suave y para nada abrupta, a través de una prosa efectiva que te engancha y mantiene alerta y que es una de las cosas más disfrutables de esta novela: las vueltas de tuerca que, recurrentemente, genera el autor, haciendo que los pensamientos de los lectores se desvanezcan para dar lugar a un nuevo corte narrativo. 

Ilustración de George Grie

Pese al reflejo de una aventura épica, de gran trascendencia en múltiples facetas, Ledesma no pretende ir más allá. Desea que el lector disfrute con una narración de corte fantástica donde lo superior quiebra las leyes naturales para mostrar una guerra preternatural, pasando de un producto juvenil a una novela adulta y a una narración de terror ontológico. Igualmente, esta nueva edición de Negorith, de la mano de Ediciones El Transbordador, en un formato cuidado y con portada de , incluye un relato inédito del autor (La Caída), que aunque no es una historia potente para que funcione independientemente, sí es interesante para enriquecer el trasfondo planteado en toda la obra, lo que lo hace un añadido más que atractivo, al igual que las notas de carácter enciclopédico que funcionan como bestiario, elemento que, nuevamente, consolida el mundo forjado por Ledesma y hace reflexionar de si hay una intención de elaborar una nueva obra larga en dicho universo literario. A pesar de todas estas herramientas, hay algunos planteamientos vagos que expone el escritor y que sirven como excusa para que toda esta epopeya acontezca ante las calles de una ciudad, donde residen y conviven miles de personas. No es que esto sea algo malo, pero dicha idea pierde fuerza, aunque se entiende la necesidad que requiere dar, por lo menos, alguna explicación que permita hibridar dichas guerras de poder celestial a nivel mundano. Pese a ello, Ledesma recurre a personajes fuertes, definidos, que sostienen una larga narración que hace reflexionar, disgregando el maniqueísmo, la dicotomía entre el bien puro y la eterna maldad. 

Por todo ello, Negorith se convierte en una historia de amargura, esperanza, desasosiego, locura y guerras celestiales. Una obra que bebe de los clásicos del fantástico y que se reinventa conforme progresa. Un descenso irremediable, a través de la sutileza de su prosa, a una fantasía macabra y satírica.

 
Ilustración de George Grie

martes, 22 de junio de 2021

Ciudad nómada, rebaño miseria - Pablo Loperena: Entre un Apolo distópico y un Dionisio utópico

Ilustración de Daniel Dociu

Por José R. Montejano

 

En 2020 descubrimos a un autor que ya empezó a mostrarse como un claro fabulante tiempo atrás: Pablo Loperena. En 2018, la editorial Sportula publicó Ciudad nómada y otros relatos, volumen coordinado por Mariano Villarreal como un compendio que recogía grandes y singulares joyas literarias, véase Seven Birthdays, de Ken Liu, After the Apocalypse, de Maureen F. McHugh o Blue, de Víctor Selles. Y entre todas esas narraciones, se encontraba un germen, una semilla de algo mucho más grande y que ya encandiló a M. Villarreal: Ciudad nómada, rebaño miseria, de Pablo Loperena, una novela corta que ya se hizo con el título a mejor producción literaria en el Certamen Alberto Magno de Ciencia Ficción del año 2016. En 2017, un extraño escritor de apellido Loperena publicó el folletín Piel de silicio bajo el amparo de Pulpture Ediciones, en el que se planteaba la historia de cómo un joven, tras sufrir un accidente casi mortal, abre sus ojos a una realidad mucho más profunda, observando comportamientos extraños de personas de su alrededor. En muchos sentidos, ahonda en el concepto de los trastornos psicóticos y la corriente antipsiquiátrica, quién está loco y quién cuerdo. 

Retornando al 2019 publicó otro relato suyo (El mañana no debe llegar) en las páginas de la revista Preternatural. Loperena se había tirado a la piscina, pero ahora había que verlo en la brazada larga, y esto llegaría el año pasado con la publicación de su novela Ciudad nómada, rebaño miseria de la mano de Insólita Editorial, una clara puesta de intenciones por parte del autor, mostrando un mundo altamente imaginativo y creativo, el cual ha encandilado a múltiples lectores a lo largo de estos meses. 

Pero ¿qué más tiene de especial Ciudad nómada, rebaño miseria? No solo su mundo altamente exhaustivo, lo cual ha generado adeptos y críticos en este sentido al proporcionar una ingente cantidad de información sobre el entorno en el que se describe toda la trama, acabando, en ocasiones, como algo abrumador. Desde el principio se nos plantea la concepción de que el planeta Tierra se ha transmutado en un titánico campo de cultivo a través de un proceso denominado “Reparcelación”, siendo trabajado y mantenido gracias a la labor de ciudades-máquina móviles, las cuales actúan incesantemente en la función de sembrar y cosechar. Dentro de estas estructuras se localiza gran parte de la población, entrando aquí un gran componente social a través del cual Loperena desgrana y reflexiona el fundamento que rige una comunidad humana, y cómo esta se ordena jerárquicamente, en este caso, de forma vertical, introduciendo temas que violan principios de la bioética y de la moralidad básica humana; no obstante, en un mundo donde las empresas privadas son las encargadas de fiscalizar al Gobierno, cosa que no se aleja de nuestros tiempos y realidad, y donde la población residente en esas macroestructuras no desea perder su estado socioeconómico, aunque este sea bajo, antes de pertenecer al rebaño miseria, todo se puede llegar a justificar. Esto permite mostrar el conformismo humano en no variar las cosas, porque el resultado es peor, y su frágil vida y existencia se puede perder como lágrimas en la lluvia. 

El rebaño miseria del que he hablado antes representa la escoria inmunda que se haya en el exterior de las ciudades, desplazándose detrás de estas y empleando los residuos que dejan los habitantes de las titánicas estructuras móviles. El primer tercio del libro está destinado a profundizar en los valores, creencias, actitudes y costumbres de los miembros de los diversos clanes que configuran ese rebaño humano, y que, a pesar de mostrarse dos comunidades humanas antagónicas, creo, no, afirmo que el autor buscaba gestar una idea apolónica/dionisiaca en relación a estas variopintas sociedades. Como si de un espejo se tratase, la novela representa lo bueno y lo malo de cada sociedad para, en definitiva, mostrar que todo es lo mismo, que la figura de Apolo está corrompida y que el vino de Dionisio no es tan nefasto, a pesar de ser lo que es: una droga. Pero ahí surge la reflexión, ¿esta es buena o mala? A pesar de esa descripción de mundo apasionante, pero que llega a ser cargante en muchos intervalos de la novela, esta va ganando cierta ligereza que deriva en un final apoteósico, que mantiene en vilo al lector y que le recuerda que ha merecido la pena caminar a través de esa contraposición de sistemas de organización social, de esa amplia gama de neologismos empleados por el autor, y de descripciones engorrosas para, finalmente, reflexionar acerca de todo lo leído y conectarlo con un final abierto que agradará a todos los lectores que amen la literatura salida de las manos de autores como Philip K. Dick, Roger Zelazny o Samuel R. Delany. 

Ilustración de Daniel Dociu

En definitiva, Ciudad nómada, rebaño miseria es una colmena de historias narradas por personajes como Salvaje, Diantre, Nat o Bo; algunas historias son de venganza, odio, resentimiento; otras de angustia, esperanza y amor, las cuales confluyen en una historia mayor, una historia donde la sociedad humana se corrompe, independientemente de que se encuentre dentro o fuera de una organización social más o menos estructurada, porque la naturaleza, a pesar de ser domesticada, finalmente se desarmoniza. Una obra con sus dificultades y complejidades, pero imperdible para los amantes de las cuestiones utópicas/distópicas, de la mano de una de las voces nacientes del actual panorama de la ficción prospectiva española.

Lo insólito te reclama...

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