• "Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae." -Drácula
  • Ser horriblemente asesinado, y después devorado por especímenes de tu propia especie, no suena nada alentador. Si eres aficionado a leer acerca de algo tan inquietante, te ofrecemos la posibilidad de que ojees este artículo. ¡Que aproveche!
  • "Una realidad corrupta, sin dogmas morales ni escrúpulos... Alemania, 1928; época convulsa, tétrica y oscura, en donde surge un resplandor; una sutil belleza que procede de unos seres mecánicos: los Steingeschöpfe. Os presentamos Das Steingeschöpf, de G. V. Anderson, relato que consiguió alzarse en 2017 con el increíble galardón World Fantasy Award."
  • "Penetremos en los confines mismos de la tierra, y..., en un microsegundo suspendido, estaremos planeando por entre odas imposibles y sibilinos axiomas mágicos... Adentrémonos en el alma de la escritora de terror, Beatriz Aguilar. ¿Os embarcáis con nosotr@s?"

viernes, 13 de julio de 2018

Sonia Haft Greene Lovecraft: Inspiración entre sombras

Por Amparo Montejano

Ríos de tinta se han trazado, trazan y se trazarán acerca de la figura del escritor norteamericano Howard Philips Lovecraft, narrador de enmarañadas “realidades paralelas”; creador de un cosmos teológico, tan poliédrico y complejo como su propio temperamento. Y es que, todos aquellos que nos consideramos unos apasionados de la ficción especulativa, no podemos por menos que sentirnos emocionados y atraídos por la que es su obra; obra que, sin duda, marca un punto de inflexión en el universo de lo mistérico, la fantasía y el terror. Indudablemente, puede seducirnos, en mayor o menor medida, su característico estilo barroquizante, mas, pese a ello, no es de recibo formular que Lovecraft inaugura el siglo XX, suplantando el concepto de lo que, antes, se tenía por miedo.  

Pero, si su obra fue tildada de “extraña” por sus propios coetáneos-siendo sus creaciones rechazadas las más de las veces-, no lo fue menos su vida. Una vida de contrariedades y penurias que le dieron fama de ser el estandarte perfecto de la misantropía, el racismo o la misoginia.  Pues bien, es a esta supuesta misoginia de Lovecraft, y en concreto, a su agnación con la que fue su mujer, la escritora Sonia Greene, a la que desearía enfocar este artículo pues-como pasaré a exponer-, la figura de su esposa supuso para el artista el espaldarazo de consolidación estilístico y de pensamiento, que necesitaba.  Pese a ello, la imagen de esta increíble mujer (al igual que ocurre con su madre o con sus tías), ha sido denostada y relegada-por la gran mayoría de biógrafos de Lovecraft-a un plano de insuficiencia que no merece. Desde aquí, sirvan estas notas para ensalzar a la que fue compañera, esposa y musa del gran genio de Providence.

Una apasionada de las letras

Y es que, en la vida de esta mujer “atípica”-inusual para su tiempo-, su incondicional pasión por la literatura la hizo, no sólo casarse en 1924 en segundas nupcias con el escritor de Providence-facilitando a su marido la posibilidad de adentrarse en círculos artísticos y literarios de Brooklyn, en los que ella ya concurría-, sino también, el dar a conocer la obra de Lovecraft a relevantes personalidades literarias de la época, (es el caso, por ej. de Lord Dunsay, cuyo estilo ejerce un innegable influjo en el autor).  Además, colaboró activamente con su esposo en la edición de muchos de sus relatos, llegando incluso a compartir la autoría del titulado “El horror en la Playa Martin”, (escrito totalmente por ella en junio de 1922, y publicado inicialmente con el título de “El monstruo invisible”, en noviembre de 1923 en la revista Weird Tales. Lovecraft tan sólo la asesoró en calidad de corrector). Dicho lo cual, resulta más que evidente que la personalidad de Sonia Greene no menoscabó-sino más bien al contrario-, la creatividad del autor de Providence que, en los apenas dos años “físicos” que duró su matrimonio, escribió más de cuarenta relatos largos. Inclusive, durante su luna de miel, Sonia ayudó a Lovecraft a finalizar el relato “Under the Pyramids”, cuyo borrador fue extraviado por el autor durante el trayecto que hizo desde Rhode Island hasta Nueva York, para casarse con Greene

Pero, además, esa pasión exacerbada que Sonia tenía por las letras, la transformó en un legado increíble en la figura de su hija Florence Carol (fruto de su primer matrimonio con el díscolo e insufrible Samuel Greene), quien se convirtió en una reputada periodista de la época (Carol Weld). 

Además de cuentos (el antes mencionado o “Las cuatro en punto”), Sonia también escribió poemas (“To Florence”, “Mors Omnibus Comunis”), una obra de teatro (“Alcetis”, que no fue representada hasta el año 1985, bajo dirección de R. Alain Everts); pero, sobre todo, destacó por sus contribuciones ensayísticas para el órgano de la Asociación de Prensa Amateur, con artículos tales como: “Opinión”, “Mercantilismo”, “Reclutamiento”, “Un juego de ajedrez”, “Aforismos aficionados” y un largo etcétera, en el que no dudaba en expresar-con la vehemencia que la caracterizaba-sus opiniones acerca de cualquier tema, inclusive de aquellos considerados “políticamente incorrectos”. 

En un mundo de comienzos de siglo en el que las sufragistas americanas acababan de ganar su duramente peleado derecho al voto; en un mundo en el que el trabajo femenino no estaba bien visto-salvo el cometido de enfermera, secretaria o camarera-; en un mundo en el que la economía familiar debía sustentarse únicamente con la aportación del salario masculino, Sonia Greene se alejó del protocolo y afectaciones sociales, para vivir una vida “de espaldas” al momento.  


Una existencia difícil

Los comienzos de su vida no fueron fáciles… Nació en 1883 en la ciudad de Ichnia (Ucrania), en el seno de una familia judía. Tras la muerte de su padre-siendo apenas una niña-, emigró con su madre y hermanos a Estados Unidos, en concreto, a la cosmopolita y comercial ciudad de Liverpool. Y como el hambre y las penalidades se cebaban con la familia, Sonia-de apenas dieciséis años-, fue obligada a casarse con el compatriota Samuel Seckendorff, diez años mayor que ella; con él tuvo dos hijos (el primero de ellos falleció con tan sólo tres meses de vida) y, también con él, experimentó en sus carnes el aciago y brutal sentimiento del maltrato (según un corresponsal amigo de Lovecraft, Alfred Galpin). Enviudó en 1916-hecho que llegó a suscitarle malintencionadas acusaciones de asesinato que no pudieron ser probadas-, teniendo que encargarse en solitario, del cuidado y manutención de su hija. 
 
Comenzó a trabajar de ayudante en una sombrerería, consiguiendo más adelante-con gran esfuerzo-abrir su propio negocio de sombreros, lo que le hacía viajar por el vasto territorio de los Estados Unidos, ofreciendo sus exquisitas y refinadas creaciones; y la luchadora Sonia se convirtió en el pilar económico-afectivo de una familia monoparental de clase media.  
Su pasión por la escritura la llevó a ser articulista de la Prensa Amateur de la ciudad de Boston; inclusive, hizo pequeñas aportaciones económicas a dicha Convención y, allí…, fue allí en donde lo conoció, en donde conoció a Lovecraft (en 1921); él, prendado de la personalidad y la clase de esta mujer, se ofreció para cooperar en la revisión de su obra “The Rainbow”, que según Reinhardt Kleiner era: […una gran y hermosa historia ilustrada, con reproducciones de medio tono de fotografías de conocidos aficionados de la época, y que contenía excelentes contribuciones de muchos de ellos...]. Igualmente, el escritor ayudó a Sonia con las correcciones y la edición de la que se convertiría en su obra más importante: “El horror en la Playa Martin”; también llega a sugerirle el intrigante argumento de la obra “Las cuatro en punto” (1922), impresa por vez primera en la revista Something about cats and other pieces.   Tras un breve noviazgo, Sonia, que contaba ya con cuarenta años, y Lovecraft, de treinta y tres, decidieron casarse en la iglesia de St. Pauls (Manhattan), para trasladarse después a un pequeño apartamento en Brooklyn.  Pero, la suerte se tornó aciaga y dio la espalda a los nuevos recién casados: Sonia comenzó a desatender su negocio-por motivos de salud-, llegando hasta el punto de perder la tienda que con tanto esfuerzo y ahínco había levantado; por su parte, a Lovecraft le resultaba muy complicado recibir encargos literarios, y sus cada vez más exiguos ingresos, resultaban insuficientes para mantener a la pareja. No quedaba de otra… Sonia comenzó como al principio; a recorrer el vasto territorio americano tratando de vender sus sombreros y tocados, hasta que, finalmente, abrió una tienda en Cleveland en donde se estableció; desde allí, enviaba parte de sus honorarios a su esposo, quien permaneció en Brooklyn tratando de contribuir a la economía familiar con algún que otro encargo literario, y alguna que otra verificación de escritos que apenas le daban para poder comer. Es innegable que la cuestión económica, junto a la consabida distancia-en kilómetros-que había entre ellos, resultaron decisivas en el acto en sí de escisión de la pareja, y no el hecho de prejuzgar a Sonia como responsable última al poseer un carácter difícil y díscolo, un temperamento huraño, o una inmensa insatisfacción sexual generada por un marido reticente a mantener relaciones íntimas con ella-barbaridades que la propia escritora se encargó de desmentir en su obra “The Private Life of H. P. Lovecraft”-. Tampoco resulta íntegro el hecho de culpabilizar a Lovecraft tildándolo de ser un misógino recalcitrante-al menos, no lo era de manera consciente-.  Veraces son las crónicas que testifican que el escritor fue un hombre educado bajo los cánones matriarcales de una familia adinerada venida a menos; y que, pese a ser adoctrinado por su madre (Sarah Susan Phillips), de la que se dijo fue sufragista, ésta no dejaba de estar hecha de una pasta de fehacientes conservadurías decimonónicas. Y, aunque Lovecraft trató de esgrimirse como un rebelde social-de ahí que se le tildara de misántropo-, no dejaba de ser un hombre circunscrito a una época, a un hábitat, a un entorno que acabó por corroer su concepto de hombría…  No fue ella la causante de la ruptura; tampoco él. Sí lo fueron las circunstancias adversas que hicieron que zozobrara el amor.  
 
En la piel de Lovecraft 
 
Hagamos un ejercicio de empatía con el escritor, un análisis de la tesitura tensional con la que tuvo que lidiar al casarse con Greene.  En este punto del artículo me centro en Lovecraft porque, pese a la brevedad del tiempo que pasaron juntos, y a la brevedad del matrimonio-al menos, así lo suponía ella-, es innegable que la vida de Sonia no puede entenderse si no se comprende la de él.  Recordemos que nos encontramos en la América de la primera mitad del siglo XX, en un contexto socio-cultural en el que apenas se estaban comenzando a dar los primeros pasos a nivel de equiparaciones legales hombre/mujer; pues bien, en este escenario de socavación de los antiguos criterios estructurales-todavía vestigios de la vieja Europa-e implantación de ideologías más avanzadas con respecto a la educación moral de la mujer, hay que decir que, precisamente Lovecraft, no se comportó como un machista; si tal argumento fuese cierto, no se comprendería el porqué de su matrimonio con Greene-acción cuya reactiva lo encuadró en el disparadero de las habladurías de taberna, y lo hizo diana de los chismes-. Y no se comprendería porque, en esos años, no resultaba nada apropiado ni estaba bien visto que un hombre se casase con una mujer viuda, y menos aún si ésta ya tenía hijos de un esposo anterior. Tampoco era correcto ni estaba bien considerado que una mujer trabajase en un sector “no tenido como el adecuado para su sexo”-recordemos el dificultoso y arduo camino que la transgresora Coco Chanel tuvo que recorrer en el mundo de la moda y el diseño-. Si a esto le sumamos las insinuaciones que llegan a oídos de Lovecraft acerca de la posibilidad de que el primer marido de Sonia hubiese sido asesinado por ella, no se entiende el hecho de que el escritor se pusiese el mundo por montera y decidiese contraer nupcias con Greene, si este acto no estuviese secundado por un profundo amor hacia ella.   Mas, si a todo lo expuesto, añadimos las largas temporadas que Lovecraft debía pasar solo en Brooklyn-lo que llevó al escritor a aborrecer la vida en la ciudad-, junto al hecho de que Greene obtuviese unos ingresos mucho más cuantiosos que los que él ganaba como escritor, no es de recibo pensar que el cóctel de desavenencias entre ambos contrayentes estaba más que servido, acordando entre ambos un divorcio amistoso que, por desgracia para Sonia, jamás llegó a producirse legalmente. Por todo ello, sacar conclusiones de cómo y porqué Sonia-o el mismo Lovecraft-encauzaron su vida de una u otra manera, utilizando el rasero ideológico de nuestro tiempo, es un error histórico que no hace más que ensombrecer sus vidas contribuyendo a la consolidación de unos fantasmas que, no dejan de asustarnos por resultarnos incómodos. Lo que es evidente es que esta mujer luchó por vivir, y luchó por amar; quebrantó las normas y desatendió las pautas y…, eso es algo que la vida nunca llegó a perdonarle. 
 
Subversiva, hasta la muerte  
 

Y es que la vida de Sonia Greene, acostumbrada desde niña a remar contra corriente, se vio envuelta-casi hasta en la vejez-, en una vorágine general de críticas que a punto estuvieron de dar con sus huesos en la cárcel; y es en este episodio en concreto, en el que el escritor de Providence no procedió con la que fue su esposa como debiera-aquí, a mi entender, sí existe una conducta ciertamente machista, envuelta en un falso halo protector de honor y caballerosidad-;  me explico: Sonia y Lovecraft se separan de mutuo acuerdo en 1926, decidiendo cada uno reiniciar nuevamente su vida.  Lovecraft marcha a Providence, y Sonia a California. Allí conoce al que se convertirá en su tercer esposo, el Dr. Nathaniel Abraham Davis, con quien contrae matrimonio en 1936. La muerte del Dr. Davis en 1946, acarrea en la figura de Greene consecuencias funestas: además de quedarse sola-ya que apenas si mantenía relación epistolar con su hija Florence-, la revisión ordinaria de sus actas matrimoniales, la pone-literalmente-contra las cuerdas… Sonia es acusada de bigamia pues, Lovecraft jamás firmó el decreto final del divorcio.  Aquello la perturbó considerablemente, incapaz de asimilar el hecho de haber seguido casada con un hombre del que hacía más de veinte años que nada sabía, y que yacía en Providence desde el año 37.  A duras penas se salvó de la cárcel…, a duras penas volvió a sonreír. 
 
Greene, casi nonagenaria, se topó con la muerte en el año 1972 en la abyecta cama de una residencia de ancianos. Murió sola, como vivió; luchando férricamente contra un mundo injusto, contra la memoria de un esposo que consiguió relegar sus trabajos como escritora, al más profundo de los olvidos.
Espero que este modesto artículo en algo sirva para hacer justicia a la figura de Sonia Haft Shafirkin, o Sonia Haft Greene Lovecraft Davis; de cualquier forma, a la figura de una mujer que vivió y amó “de espaldas al mundo”.








Bibliografía:
* H.P. Lovecraft: A Life, by S. T. Joshi (Necronomicon Press, 1996)
*Gerry de la Ree. "When Sonia Sizzled" in Wilfred B. Talman, The Normal Lovecraft. Saddle River, NJ: Gerry de la Ree, 1973.
* The Private Life of H.P. Lovecraft, by Sonia Greene (Necronomicon Press, 1985, 1992)

miércoles, 11 de julio de 2018

The Light Brigade: Kameron Hurley y la epopeya espacial


Coincidiendo con la visita a España de Kameron Hurley-Festival Celsius 232-se confirma que "The Light Brigade" bajo el timbre de Lee Runas, será la proxima obra de Kameron que se publique en españa. ¿Su posible fecha de irrupción en nuestro mercado? Pues-y es una opinión personal-, no la esperéis hasta mediados de noviembre, principios de diciembre del 2019, puesto que la edición original tiene prevista su natalicio a comienzos de primavera-al parecer, ésta constaría de unas cuatrocientas páginas en formato tapa dura-.  

The Light Brigade se plantea como un regreso de la autora al marco de la más pura ciencia ficción, en donde las luchas interplanetarias son constantes; a partir de aquí, la autora irrumpe en la realidad ominosa que envuelve a toda guerra: las pasadas, las presentes y, por supuesto, aquellas futuras cuyas armas y consecuencias, apenas somos capaces de barruntar. 

Sipnosis:

Dijeron que la guerra nos convertiría en luz. Yo quería contarme entre los héroes que nos dieron este mundo mejor.
La Brigada de la Luz: así es como los soldados que luchan en la guerra contra Marte llaman a los que vuelven... diferentes. 

Los soldados en el cuerpo corporativo son atrapados en la luz para viajar hacia y desde los frentes de batalla interplanetarios. Todo el mundo cambia por lo que le ocurre al cuerpo cuando es dividido en la luz. Aquellos que sobreviven aprenden a cumplir al pie de la letra las órdenes de la misión, sin importar lo que realmente sucede durante el combate. 

Dietz, un nuevo recluta de infantería, comienza a experimentar errores en combate que no se sincronizan con los del pelotón. 
Y los errores de Dietz cuentan una historia de la guerra que no es para nada lo que los altos mandos corporativos quieren que los soldados crean que está ocurriendo. ¿Realmente está experimentando Dietz el combate de una manera diferente, o es neurosis de guerra? Tratando de recuperar la memoria de las órdenes de la misión y de sobrevivir con la cordura intacta, Dietz está listo para convertirse en un héroe, o tal vez un villano; en la guerra es difícil encontrar la diferencia.  

Un digno sucesor de historias clásicas como Downbelow Station, Starship Troopers y The Forever War, The Light Brigade es la cruda visión sobre el futuro de la guerra de la galardonada autora Kameron Hurley.

jueves, 5 de julio de 2018

El mandala 37: el Horror Cósmico de Laidlaw


El mandala 37 novela escrita por Marc Laidlaw, y que se publicó por vez primera en el país del autor (Norteamérica) en 1996, verá la luz en España este próximo 6 de septiembre, gracias a la edición que de ella ha hecho el sello Roca Editorial y al gran trabajo de traducción de David Tejera Expósito.

De su autor conocemos su faceta como guionista en el mundo de los videojuegos (¿os suena Dota 2?), pero, pasó con creces la prueba como escritor al conseguir hacer de su libro, un libro oscuro. Un libro en el que se entremezcla el orbe cotidiano con el horror cosmológico del maestro Lovecraft. Volumen que se hizo-en el año 96- con el International Horror Guild Award a mejor novela, y fue nominada un año después para el World Fantasy Award.  Una novela a la que el propio King tilda de "espeluznante. Este libro lo tiene todo para que el lector no deje de mirar el fondo del pasillo."

El protagonista es un crápula que se hace con un texto místico y lo transformará en un best-seller, pero, no será capaz de vislumbrar las terribles consecuencias de la consecución de las letanías que encierra, trayendo al mundo de los hombres a toda una serie de monstruos lovecraftianos que sembrarán el caos y la destrucción. 

Sipnosis:

Cuando Derek Crowe, el charlatán de la Nueva Era, aprende los secretos de los mandalas, ve la oportunidad de obtener dinero fácil. Ignora las advertencias, altera los textos místicos para hacer que los temidos mandalas parezcan benevolentes para un público crédulo, luego publica su libro y espera a que lleguen los beneficios. Pero Crowe tiene demasiado éxito. A medida que su obra gana popularidad, también atrae la atención no deseada de los 37 mandalas (terribles monstruos lovecraftianos) de los que trata el texto original. Porque inadvertidamente ha lanzado sobre la tierra un horror que está más allá de toda comprensión o control, un horror tan infinito como hambriento.
 

viernes, 29 de junio de 2018

Entrevista con Beatriz Aguilar


Beatriz Aguilar Gallo nació en Tenerife en 1989, aunque actualmente vive en Barcelona. Escribe terror y fantasía oscura. Sus relatos tratan de dar a conocer leyendas y mitos del folclore canario. Algunos de ellos pueden encontrarse en revistas digitales tales como Círculo de Lovecraft (número 7, número 8 y  número 9 próximamente), Penumbria (número 41, número 42 y número 43), Vuelo de Cuervos (número 6) y en la antología Payasos Malvados.

En primer lugar, Beatriz, muchas gracias por concedernos parte de tu tiempo. Vamos allá con la entrevista:

Antes de nada, Beatriz, nos corroe la curiosidad por saber qué es lo que lleva a una ingeniera de Telecomunicaciones, a “abandonar” los cálculos racionalistas y matemáticos, para sumergirse en el mundo de la escritura fantástica y el terror. 

Bueno, yo siempre he tenido el corazoncito divido entre la técnica y las letras. De hecho, creo que primero nació mi amor por las letras. En mi casa siempre se ha leído mucho. Mi madre nunca dijo no a comprarme un libro y siempre me dejó leer lo que quisiera aunque no fuera “apropiado” para mi edad. Supongo que escribir surgió como una consecuencia de estar rodeada de libros. Recuerdo que el primer cuentito que escribí iba sobre unas niñas que entraban en la cueva de un Minotauro. Eso fue para un día del libro en el colegio cuando tenía 8 o 9 años. Me da mucha pena haberlo perdido. Telecos vino después. Siempre he sido muy curiosa y me gusta saber cómo funcionan las cosas, así que ¿qué mejor que meterme a estudiar algo que enseña cómo funciona la tecnología que usamos hoy en día?

Pregunta obligada para todos nuestros autores es, conocer la obra u obras que marcaron un punto de inflexión en su vida… ¿Con qué libro te mantienes alejada del mundanal orbe?

¡Uf, esta es una pregunta muy complicada! Soy incapaz de quedarme con un libro solo. Así que me voy a quedar con dos autores: por un lado está Neil Gaiman que para mí es como un oasis en el desierto. Cuando tengo un mal día, una de las cosas que más me gusta hacer, es oírle en narrar alguno de sus libros. Gracias a eso me alejo de todo lo que haya pasado. Y por otro lado está Shirley Jackson que es una DIOSA de la escritura. Su literatura es como una golosina exquisita. Siempre que acabo algo de ella siento pena y alegría a la vez: pena porque ya se terminó y alegría por el placer que supone leerla. Creo que en ellos dos son en los que más me refugio. Aunque también podría nombrar a muchos más, pero vamos a dejarlo aquí que si no lleno una hoja entera.


¿Cómo surgió la idea de “El Último Aquelarre de Anaga” ?, y ¿por qué tu tierra?; es decir, sabemos que las islas Canarias son el entorno natural y mágico perfecto en el que abordar historias fantásticas de un mundo “subplano” pero, ¿por qué ese anhelo tuyo-dejando de lado el natural orgullo patrio-por dar a conocer el mundo legendario y mitológico de las Afortunadas?

La idea de El Último Aquelarre de Anaga surgió para la convocatoria de Cachava y Boina de Cerbero. Los pueblos de mi isla son el enclave rural que mejor conozco. Además, me da rabia que los propios canarios siempre miremos hacia fuera cuando en Canarias tenemos leyendas, supuestas puertas a otros mundos, santería que vino desde el caribe, piratas, mitología aborigen, bosques de hace más de 20 millones de años, volcanes, mar… ¿Qué más se puede pedir? ¡Canarias tiene todos los elementos para ambientar cualquier historia! Además, al estar viviendo en Barcelona, siempre hay cierta morriña de isla.

¿Dirías que eres autora de relatos-que se encauzan hacia la posterior escritura novelística, si es que no estás embarcada ya-, o simplemente, es en este apasionante género en el que te mueves como pez en el agua?

Esta pregunta me saca la sonrisilla, porque justo estoy desarrollando una sinopsis literaria para cursar el próximo octubre el curso de Novela I en el Ateneu Barcelonés y tengo que reconocer que me está costando horrores. Novelistas, pregunta seria: ¿cómo lo hacen?. Así que puedo decir que mi “terreno natural” es el relato.  Es lo que he hecho siempre y me encanta escribir relatos, pero quiero salir de mi zona de confort y poner rumbo hacia la novela. 

¿Qué hay de ti en tus cuentos? ¿Qué relato o relatos tienen ese poso autobiografico que hace que, aquellos que te conocen, reconozcan a Beatriz en el personaje/s? 

Bueno, yo creo que cuando escribimos siempre se cuelan cosas de nuestras experiencias. Es la mejor base que tenemos las escritoras y escritores. En El Último Aquelarre, por ejemplo, están mi madre y mi abuela y una comida que hicimos para celebrar uno de mis cumpleaños en una tasca de Santa Cruz. En La Isla Hambrienta (publicado en el número siete de Círculo de Lovecraft) lo que siente el protagonista al llegar a La Palma es lo que siento yo cuando llego a Tenerife después de estar mucho tiempo fuera. Estos son los dos que ahora pero puedo afirmar que todas mis historias tienen un cachito de mí. Al fin y al cabo, es de mí de donde salen.

Mapa de Canarias según Torriani (finales del siglo XVI).

Beatriz, ¿podrías esbozarnos algo acerca de tus nuevos proyectos? Nos morimos por un pequeño adelanto… 

Así a la vista pues por un lado está lo que comentaba de la novela que iré desarrollando en el curso. Puedo adelantar que habrá traición, fantasía oscura, mitos nórdicos y, como no, mi enclave favorito para ambientar: Tenerife. Por otro lado está una antología de cuentos sobre brujas que estoy empezando. Me gustaría hacer un cuento por comunidad autónoma. Luego tengo casi apunto un par de relatos que me gustaría subir a Lektu. Una lectura en las Convivencias Bizarras que organiza Orciny (muchas gracias por darnos la posibilidad a los asistentes de compartir nuestras creaciones) aún está en desarrollo, pero será un relato un tanto raro y muy peludo. Hay otra cosa para septiembre que no sé si puedo contar así que hasta aquí puedo leer. Y por supuesto seguir escribiendo cosas para todas las convocatorias que ustedes vaya abriendo.

miércoles, 20 de junio de 2018

X Convocatoria de Relatos - Especial J-Horror


¡Se abre la convocatoria para el nuevo número de la revista!

1- Podrán participar en este concurso autores de todas las latitudes, en lengua castellana.

2- El tema elegido para este número será: J-Horror

Se aceptará cualquiera manifestación relacionada con este medio- basándose en terror o fantasía oscura-: eroguro, terror psicológico, interveción de fantasmas, yokais, poltergeists, etc.

3- La extensión del relato abarcará entre las 4000 y 6000 palabras (esta limitación se entiende orientativa, no es estricta, pero sí recomendable) en formato Word, con interlineado doble. Los textos no tienen por qué ser inéditos y en ellos s
e valorará la creatividad y la correcta estructura gramatical.


4- En el envío deberá ponerse como ASUNTO: X Convocatoria - J-Horror. Además, y  por motivos de la nueva Ley de Protección de Datos Europea, el autor deberá poner en el cuerpo del mensaje su nombre junto con la información abajo establecida: 

Yo: ............ acepto la Política de Privacidad de la web Círculo de Lovecraft, con el fin de poder participar en las convocatorias de relatos, ser entrevistado o poder realizar un comentario en el blog, permitiendo que Círculo de Lovecraft utilice mis datos de carácter personal facilitados para las siguientes finalidades de tratamiento.
 
5- El autor, único propietario de su obra, cede únicamente el derecho a Círculo de Lovecraft para editarla y difundirla por Internet, en formato pdf o epub.

6- El premio será la publicación y maquetación de los relatos en la revista Círculo de Lovecraft nº10.

7- La selección correrá a cargo del equipo de Círculo de Lovecraft.

8- El plazo de entrega de los textos finalizará el 1 de agosto de 2018 a las 23:59, hora peninsular.

Correo de envío: circulodelovecraft@gmail.com


martes, 12 de junio de 2018

Peste - Esteban Villalobos



Bzzzz bzzzz
Maldita avispa cada noche es más fuerte su zumbido pensé, parecía como si una enorme avispa estuviera en el cuarto y no pudiera verla, solo sentía su presencia y escuchaba su zumbido.

Abrí los ojos, esperando poder ver al maldito insecto, pero lo que sucedió a continuación fue aterrador. Comencé a sentir una opresión en el pecho que poco a poco me iba asfixiando y quitando el aliento, de repente empecé a sudar frío y mi corazón palpitaba con tal fuerza, que pensé que iba a tener un ataque y pronto moriría. 

Aquel zumbido era increíblemente molesto, sentía como si aquella avispa gigante estuviera posada en mi pecho, agitando sus enormes alas, sentía como me oprimía y me costaba cada vez más respirar, me estaba asfixiando…

Me di cuenta que además no me podía mover, me encontraba paralizado, solo mis ojos podían responder, empecé a cuestionarme... ¿estaré muriendo?, ¿me estaré volviendo loco? Me preguntaba muchas de esas cosas, mientras sentía la opresión y el zumbido de aquel ser invisible e inmenso sobre mi pecho. 

De pronto, se fue materializando, poco a poco empecé a ver como una fantasmagórica silueta iba tomando forma y podía ver todo su cuerpo, una maldita avispa, un insecto gigante, con un enorme abdomen, el cual estaba muy abultado y tenía un color negro con partes diáfanas, las cuales dejaban ver un líquido verde brillante y espeso que se movía en su interior, generó en una instantánea repulsión.  A su delgada cintura le seguía un pequeño tórax negro y peludo, del cual desplegaba sus alas, las cuales no pude observar bien, debido a la velocidad con que se agitaban mientras estaba posada sobre mí, provocándome un gran terror, su cabeza era muy grande, sus ojos eran de un negro profundo, sus omatidios eran cautivantes y casi hipnóticos. Por un momento fue como si el mundo se detuviera, mis sensaciones corporales desaparecieron mientras estaba cada vez más inmerso en la oscuridad de sus ojos. Pensé que estaba muriendo, ya se no sentía nada; no veía y no escuchaba el maldito zumbido, sin embargo, estaba equivocado, súbitamente el dolor y el ahogo además del terror volvieron junto con el zumbido ensordecedor que trastornaba mi mente, al mismo tiempo aparecían distintas figuras en la oscuridad profunda de aquellas celdas dentro de sus ojos negros. Parecía que el alivio momentáneo fue una obra macabra de este ser para castigarme con más fuerza, abandoné toda esperanza de sobrevivir, a medida que las imágenes se esclarecen mi cuerpo sufría el aplastamiento producido por este insecto y mi mente estaba a punto de colapsar.

Ante mí, empezaron a aparecer ciudades lejanas y desconocidas para mí, las imágenes eran distintas en cada una de las celdas y cambian muy rápidamente ante mi asombro, sin embargo, fuera donde fuera siempre tenían el mismo contenido, miles de miles de avispas invaden pueblos y ciudades enteras, atacando e infectando a todas las personas, algunos se volvían locos por el zumbido y su destino era peor que el de un enfermo mental, se convierten en caminantes sin alma, perdidos y absortos en conductas repetitivas carentes de objetivo alguno y con la totalidad de sus ojos cubiertos por una capa color negro que les daba un aspecto aterrador. Otros no corrían con tanta suerte, miles de picaduras brutales los dejaban muertos casi de inmediato y a otros se les veía llenos de un líquido verde y viscoso que provenía de las entrañas de estos horribles insectos, para algunos el líquido era demasiado y como si fuera un ácido iba disolviendo sus cuerpos dejando poco más que despojos y un charco de sangre verduzca en el piso. Otros eran infectados y desarrollan bulbos dolorosos que explotaban con el mínimo roce, propagando esta peste entre sus cuidadores y allegados. La escena se repitió muchas veces, me embargaba una profunda tristeza y un terrible horror al verlas. Poco a poco la oscuridad volvió a reinar y tomé consciencia del zumbido y del ser que estaba sobre mí, ya no podía respirar y sentía cómo me sangraban las orejas por el dolor que me provocaba aquel sonido infernal.

Fue aterrador sentir su regurgitar, de pronto me invadió la sensación de una quemadura horrible sobre mi cara, fue como si un torrente de ácido recorriera todo el mi cuerpo, contaminando y quemando por fuera y por dentro mis entrañas, atravesando la piel tan profundamente que fue llegando a mis órganos internos.

Bzzzz bzzzz, fue el último zumbido y todo acabó, pude moverme y terminé de despertar dando un salto fuera de la cama, ya en el piso noté como todo parecía haber sido una alucinación, como mi cuerpo estaba empapado en sudor y mi corazón bajaba su ritmo lentamente, sin embargo, ahí estaba el maldito zumbido, cada vez más leve y alejándose.

Los alienistas le llamaban parálisis del sueño yo por mi parte, estaba seguro que se trataba de un mensaje, ya había experimentado esta sensación antes, sin embargo, no a este nivel de intensidad y realismo, la frecuencia de estas crisis venía en aumento desde que llegué a la tierra de las pirámides y su intensidad desde que comenzamos la excavación en los alrededores de la cripta. 

            Logré dar con la ubicación precisa mediante una carta anónima que recibí en mi despacho, al principio no le tomé mucha importancia, sin embargo, conversando con otros arqueólogos y estudiosos de lo paranormal, decidí darle una oportunidad e iniciar la búsqueda. Me llamó poderosamente la atención la imagen de una persona sin rostro que aparecía en el mapa, no logré descubrir nada de su significado, lo cierto es que esta imagen aparecía en la entrada de esta misteriosa cripta, por lo que estábamos en el lugar correcto.

            No había terminado de estabilizar mis emociones, luego de esta terrible experiencia, cuando comenzaron a llamar a la puerta desesperadamente, era uno de los ayudantes locales y aunque no conocía su lenguaje era evidente que quería que lo siguiera al lugar de la excavación con urgencia.

            Le hice señas para que me esperara, cerré la puerta y me senté unos instantes para calmarme un poco. Mi mente trataba de darle una explicación lógica a la experiencia, sin embargo, solo me embargaba la zozobra y el temor ya que mis síntomas no coincidían del todo con lo que me dijo el alienista. Además, las coincidencias entre la carta, la cripta, la imagen sin rostro y la intensidad de estos ataques no calzaban, algo más me estaba sucediendo y no podía explicarlo. 

            Bebí la poción que me habían recetado para los nervios, me vestí y procedí a seguir al ayudante. Este tenía cara larga y quemada por el sol, era muy flaco y parecía que tenía alguna enfermedad, lo que más me intrigaba era cómo cambiaba su semblante al acercarnos a la excavación, no le podía entender lo que iba hablando, pero sí su expresión de horror. 

Al cabo de unos minutos llegamos a la excavación, pasamos por el túnel de piedra que guiaba a su interior, sus paredes y techo estaban llenos de glifos extraños que no podíamos comprender. Llegamos al punto en el que hace un  tiempo permanecía detenido el trabajo, nos encontramos con un camino al parecer sin salida rodeado de piedra sólida, no había notado ninguna diferencia hasta que el ayudante me señaló uno de los glifos en la pared de roca, parecía suelto y de un tono más oscuro al de los demás, procedí a tocarlo e instantáneamente se hizo una abertura en el suelo, acompañada del crujir de las piedras y de lo que imaginamos era una antigua maquinaria oculta que movía sus engranajes para dar paso a este nuevo aposento. Estaba muy oscuro y un fuerte olor fétido y nauseabundo invadió el túnel, olía a muerte y generaba un sentimiento de desesperanza y desolación al mismo tiempo. 

Apenas pude mantenerme en pie del asco que sentía, lancé una antorcha por la abertura y cayó unos diez metros más abajo, iluminando lo que parecía ser una cámara mortuoria ya que se podía observar algo parecido a una urna de piedra y glifos de colores muy intensos y totalmente diferentes a los que decoraban el túnel. de inmediato, excitado por el hallazgo, salí corriendo a buscar una cuerda y a tomar aire mientras se ventilaba la cámara de esa hediondez. Al cabo de unos minutos volví con la cuerda y con ayuda, bajé hasta el piso de la cámara, ya habían arrojado gran cantidad de antorchas, por lo que se podía apreciar con claridad y gran detalle los glifos y pinturas de las paredes, estas mostraban caos y destrucción, al parecer estas pinturas rupestres contaban una misma historia en múltiples civilizaciones, imágenes de insectos, plaga, muerte y destrucción y cada una de ellas encabezada por esta figura misteriosa sin rostro. 

Me entretuve un rato observando estas imágenes hasta que presté atención a la urna que se encontraba en el centro, era una vasija de piedra inmensa con cuatro asas de oro incrustadas, encima se encontraba su tapa la cual tenía la misma imagen de este ser sin rostro, a diferencia de la imagen de las paredes, el rostro oscuro parecía no tener fondo y moverse.

Quedé fascinado con aquella imagen y me fui absorbiendo en su oscura inmensidad, poco a poco una extraña energía tomaba control de mi cuerpo y me obligaba a tomar la urna, traté con todas mis fuerzas de evitarlo, pero me fue imposible. Una vez que posé mis manos sobre dos de aquellas asas, sentí el fluir de toda mi sangre por mis venas, fuerte y rítmico, comencé a sentirme cada vez más inmerso en la oscuridad de aquella cara y poco a poco fui perdiendo noción del tiempo y espacio, era como si ya no estuviera en aquella cripta ni en aquella época.

Fui transportado a múltiples etapas de la historia, a las diferentes épocas que estaban pintadas en aquellas paredes, fui testigo presencial de aquellas masacres, pestes y destrucción de cada una de las civilizaciones, a mi lado, estaba de pie la figura sin rostro, ahora vestido con una túnica blanca, guiándome en este viaje al pasado como si me estuviera mostrando el futuro sin decir palabra alguna.

Bzzzz bzzzz

Las imágenes se fueron desvaneciendo y de nuevo comencé a sentir asfixia y opresión en mi pecho, sin darme cuenta, al levantar la urna había activado una especie de trampa, me encontraba dentro de una fosa que se había llenado de arena cubriéndome hasta el cuello, no podía respirar, el peso de de la arena me oprimía el cuerpo. Observé en el piso la urna abierta y como de ella salían miles y miles de pequeños insectos, a mi mente volvieron las imágenes del terrible sueño de la noche anterior, volví a sentir el alucinante aleteo de aquella avispa gigante sobre mi pecho, el recuerdo de las miles de celdas en sus ojos y sus imágenes de destrucción, asaltaron mi mente y comprendí con horror, que aquel sueño era una profecía de lo que estaba por venir, era una advertencia para alejarme de la cripta y dejar la expedición, ya era muy tarde, esta vez no era una avispa gigante sino cientos de ellas las que rodeaban mi cabeza y su aleteo conjunto creaban un ruido ensordecedor y alucinante. Comenzó el dolor, ya la asfixia importaba poco, todas al mismo tiempo comenzaron a regurgitar sobre mi cabeza y cara aquel líquido verde y sentí como mi piel se deshacía junto a mis ojos, comprendí que era el final y que había desatado el caos nuevamente en la humanidad

De repente pude ver mi cráneo y sentí terror, nada tenía sentido, parecía ser un espíritu, pero de alguna manera sentía emociones, a mi lado se encontraba aquella extraña figura sin rostro, quieta sin moverse ni hacer nada, solo estaba allí.

Observé cómo encontraron los cuerpos mutilados de los ayudantes de la expedición, así como mi cráneo completamente limpio de carne sobre la arena de aquella misteriosa cámara, asumieron que era de mi cabeza, ya que, bajo la arena, encontraron mi cuerpo sangrante decapitado, más no se explicaban lo sucedido. 

Pude leer mis notas arqueológicas en mi diario, en las que había documentado pinturas rupestres que denotaban calamidades y destrucción, sin embargo, las personas que lo encontraron parecían ver sólo páginas en blanco, la cámara situada al final de un túnel ahora era sólo de piedra simple, nada de lo que yo había descrito o visto antes estaba ahí, pensaron que el lugar estaba maldito y decidieron cerrar la cripta.

 Después la escena de mi propia muerte se repitió una y otra vez ante mis ojos y como si tuviera los ojos de aquel maldito insecto nuevamente frente a mí, se sumaron las imágenes de ciudades enteras sucumbiendo ante la peste, muertos contados por miles, sobrevivientes que tratan de combatirla con poco éxito y muchos enfermos aislados esperando su doloroso final.

Todo esto me lo mostraba aquella figura, era mi castigo ser el testigo eterno de esta nueva era de oscuridad que yo mismo había desatado.

©Copyright Esteban Villalobos para Círculo de Lovecraft, Junio 2018.

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