• "Bienvenido a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae." -Drácula
  • Sherlock Holmes, aquel que todos recordamos, poco o nada tiene que ver con lo sobrenatural. Mas, no es infrecuente enfrentar a Holmes contra lo extraño, lo mágico y lo inexplicable… He aquí algunas obras.
  • "El Bien y el Mal, encarnados a un nivel cósmico e inasequible en la Tortuga y la Araña, toman una forma mucho más cotidiana en estos consortes, manteniendo el juego del autor durante toda la trama. La gran aventura convertida en algo diario..."
  • "Si una idea —o algo más grande— se niega a ser desarrollada, hay que tratar de alterar el enfoque o incluso la forma: si no crece como una historia corta, puede ser un poema..."

sábado, 19 de octubre de 2019

“N.” o la cotidianidad de lo cósmico

Ilustración de Alex Maleev, correspondiente a la portada del tomo completo publicado por Panini Cómics (2018)


Este interesante relato, que el paciente lector podrá encontrar en la antología Después del anochecer, aunque tal vez haya obtenido más fama en su versión en cómic, es una muestra clara de que los autores, incluso gigantes como Stephen King, vivimos a hombros de otros gigantes. No es extraño que el libro empiece con una cita de “El gran dios Pan”, de Arthur Machen. Un escritor imprescindible para quienes queremos asustar a nuestros lectores, y que influyó enormemente en Lovecraft, definiendo en gran medida su forma de enfocar los Mitos. Y la repercusión que tiene el maestro de Providence en King se hace evidente en varias de sus obras, como Buick 8; un coche perverso, La niebla o Soy la puerta, pero es en mi opinión este “N.” el que mejor fusiona el terror cósmico de Lovecraft con el terror cotidiano de King. La historia recuerda mucho al Drácula de Stoker en su construcción, una estructura epistolar que, a base de cartas y diarios, nos introducirá en la acción desde el punto de vista de varios narradores. Me consuela pensar que, en cierto modo, hasta King imitó el estilo de otros antes de encontrar su propia voz. 

King nos coloca en el lugar del receptor de la historia, una especie de protagonista objeto del que apenas sabemos nada, lo que nos permite colocarnos en su lugar y saber qué ha ocurrido al mismo tiempo y al mismo nivel de implicación que él. La carta de una vieja amiga nos informará de que algo fuera de lo común ha pasado en la vida del hermano de ella, también antiguo conocido del receptor, y la mujer pedirá consejo a su corresponsal. Es decir, a nosotros, ya que estamos situados en un papel de observadores. Para saber qué ocurre tenemos el diario de sesiones del hermano, un psiquiatra que recoge sus impresiones y sus conversaciones con el verdadero protagonista, N. No esperemos que N. vea fantasmas o escuche voces, ya que el enfoque de este relato es casi científico, una historia cotidiana cuyo gran mérito está en conectar con el horror cósmico de una manera tan normal, tan delicada, que acabaremos de leer sin estar seguros de qué ha ocurrido. ¿El mal de estrellas ajenas amenaza nuestro mundo, o N. es un hombre aquejado por una enfermedad mental? 

 Ilustración de Alex Maleev 

N. contará al doctor cómo sus excursiones de fotógrafo aficionado le han llevado al Campo de Ackerman, un paisaje tan rural y fotogénico como cualquier otro, con una particularidad. Siete viejas piedras asoman de la tierra. Una formación en círculo demasiado trabajada para ser obra de la naturaleza, cuyos objetivos y funciones desconocemos. Una anécdota campestre. Un sello para salvar el mundo. 
N. trata de fotografiar las piedras, y entonces se da cuenta de que las siete se convierten en ocho al contemplarlas a través del visor de su cámara. Ocho. Un número par, un símbolo del Infinito, dos círculos cerrados en sí mismos y por tanto eternos e inmunes a influencias exteriores, firmes como barrera. King juega con el simbolismo y la numerología durante todo el relato de N. y consigue una creíble relación entre su trastorno obsesivo compulsivo y las creencias tradicionales, la hehicería y el pensamiento mágico. 
Un conjuro o invocación funciona gracias a la repetición de actos y gestos, a la exactitud de las palabras rituales y su entonación; de la misma manera, el TOC hace que quien lo padece repita sus gestos y actitudes para lograr un alivio temporal. Imaginemos un Sheldon Cooper, por hablar de un referente moderno y reconocible, que no llamase tres veces a la puerta, llamando a la persona que hay dentro. Una manifestación de TOC que King logra convertir en un conjuro, enlazando así lo cotidiano con el horror cósmico con la sencillez y la maestría que sólo algunos tienen a su alcance. 

En las siguientes páginas, el relato se vuelve oscuro, ominoso, y las referencias a Lovecraft y Machen se multiplican; la diferencia entre lo que ve N. con sus ojos y lo que ve a través de la cámara se vuelven alucinantes, terribles. 
En nuevas visitas, N. verá cada vez más claramente cómo una fuerza ajena, un poder cósmico y maléfico, se hace presente en el círculo de piedras. Su TOC, como un hechizo, reforzará el sello impidiendo así que la presencia preternatural pueda atravesarlo. Un duelo de voluntades, una cíclica repetición del rito, o la simple manifestación de un desorden mental. Durante todo el relato, King será capaz de mantenernos en vilo, de sembrar en nosotros la duda razonable. Esa es la maestría de esta historia. 

 Ilustración de Alex Maleev 

Por supuesto, no es mi intención desvelar el argumento sino recomendar la lectura de “N.”. Pero sí me permitiré una breve reflexión sobre el personaje, la fuerza primigenia, que aflora en el círculo de rocas y cuyo pernicioso poder, mediante la ruptura de la octava piedra, pretende cruzar la barrera entre las realidades. 
Dadas las referencias a Nodens en los relatos de Machen y Lovecraft, así como en los de muchos de sus seguidores, y las claras intenciones de homenajearlos que King presenta en “N.”, caigo en la tentación de pensar que su Cthun, descrito aquí como un ente con figura de gárgola alada, tamaño inconmensurable y cabeza en forma de yelmo, sea una manifestación de los llamados ángeles descarnados de la noche, seres que sirven a Nodens y suelen tener una relación pacífica con los humanos que atraviesan el velo de los sueños. Una manifestación maléfica, una encarnación más absoluta y terrible de estos guardianes, pero inspirada en ellos. Aunque por supuesto, es sólo una opinión personal. 

Finalmente, sólo quiero recomendaros la lectura de este relato, pese a no ser de los más populares del maestro de Maine, como un enlace meritorio entre tres monstruos literarios que tanto han iluminado nuestro camino con sus tinieblas.  

 Ilustración de Alex Maleev 

miércoles, 2 de octubre de 2019

Lovecraft y Robert Bloch. La herencia literal

Ilustración de Zdzisław Beksiński

Howard Phillips Lovecraft (1890, Providence, Rhode Island-1937, ibídem) y Robert Bloch (1917, Chicago-1994, Los Ángeles) nunca se conocieron en persona. Y sin embargo, casi un siglo antes de la existencia de las redes sociales, los dos autores mantuvieron una relación estrictamente literal, es decir, basada en las letras. Una breve pero fructífera correspondencia y una espontánea trilogía de relatos sirvieron para marcar la transición entre las dos edades más recientes de la literatura de género anglosajona: por un lado, la crisis del terror gótico y el advenimiento del horror cósmico, propiciadas ambas por la fascinante mitología y ambigua idiosincrasia del gigante de Providence; y, por el otro, la cristalización de la weird fiction y el progreso de la literatura de género hacia su consideración como vía de expresión adulta y su consiguiente éxito comercial, hechos que ayudó a impulsar con su prolífica y heterogénea obra el autor de Psicosis

El “Círculo de Lovecraft”

1921 se recordará como el año en que Lovecraft se abrió al mundo. Dos hechos servirán como detonante: la muerte de su posesiva madre, Sarah Susan Phillips, recluida en un psiquiátrico al final de sus días y que tanto influiría en su personalidad introvertida y su voluntario aislamiento; y la posterior ruina de su familia, que le decidirá a volcarse de lleno con la escritura para proporcionarse su sustento, aunque con los desiguales resultados y las penurias de sobra documentados en sus numerosas biografías. En 1917, a la edad de 27 años, Lovecraft había publicado ya su primer relato fantástico, Dagon, en la revista pulp mensual Weird Tales y será precisamente en torno a esta mítica publicación que comenzará a ampliar su vida social, aunque, todo hay que decirlo, de forma exclusivamente epistolar, ya que empieza a mantener correspondencia con un grupo de admiradores, escritores y artistas que, profundamente interesados por sus relatos, se reúnen en torno a su figura. Dicho grupo, que se irá ampliando con el transcurso de los años, dará lugar a una suerte de foro literario, prácticamente un movimiento de escritores interesados en la fantasía y lo sobrenatural que se autodenominará el “Círculo de Lovecraft”. De su intenso intercambio erudito y creativo será de donde surja lo que se ha dado a conocer como “Mitos de Cthulhu”, denominación acuñada a posteriori por August Derleth, uno de sus miembros originales y que servirá de etiqueta a la obra colectiva de relatos y novelas basada en el colosal arco temático esbozado en origen por Lovecraft. Aunque los “Mitos”, oficialmente inaugurados en 1921 con el relato del maestro La ciudad sin nombre (The nameless city), aún siguen siendo ampliados por escritores y admiradores de todo el planeta, sus “padres fundadores” serían, por supuesto, el propio Howard Phillips Lovecraft, August Derleth, Frank Belknap Long, Donald Wandrei, Clark Ashton Smith, Virgil Finlay, Robert E. Howard y el representante más joven del grupo, Robert Bloch


Robert Bloch, que vivía por entonces en Wisconsin, era un fervoroso lector de Weird Tales. Se sentía especialmente fascinado con los relatos del casi desconocido autor de Providence, así que se decidió a escribirle su primera carta el 5 de abril de 1933, en su 16 cumpleaños, expresándole su admiración y pidiéndole información sobre más historias de su autoría. El 22 de noviembre del mismo año le responde un entusiasmado Lovecraft comprometiéndose a enviarle él mismo sus relatos. Se iniciaba así una breve pero intensa correspondencia de cuatro años. Las cartas de Lovecraft han sido recopiladas en el libro H. P. Lovecraft letters to Robert Bloch, editado por David E. Schultz y S. T. Joshi en 1993, aunque la parte de Bloch no se ha conservado. Lo que comienza como un intercambio de información e inquietudes sobre el campo de la literatura pronto se irá convirtiendo en una auténtica relación entre maestro y discípulo. En su cuarta carta Lovecraft expresa: “Hay algo en su forma de escribir que me hace pensar que quizá usted estaría interesado en dedicarse a esto mismo. ¿Le gustaría escribir historias? Me alegraría poder comentarlas”. Bloch no lo duda y comienza a enviarle entonces sus propios textos, acompañados en muchos casos por ilustraciones a petición de Lovecraft, que consideraba reforzaban el carácter visual de la escritura del joven. Los consejos narrativos del maestro se revelarán concienzudos y constructivos, con un gran sentido crítico muy propio de la analítica mente del genio, y por ello serán sin duda una poderosa influencia en la formación literaria de Bloch. Como resultado del proceso de perfeccionamiento muchos relatos y argumentos quedarán en el camino, hasta que el de Wisconsin consigue publicar en 1934, en Weird Tales, su primer relato, The secret of the tomb, con tan sólo 17 años. A partir de ahí se convertirá en asiduo colaborador de la publicación pulp y en uno de los miembros más activos del “Círculo de Lovecraft”, hasta el punto de ser el autor que más contribuyó con sus historias, junto con August Derleth, en la expansión del universo de los “Mitos de Cthulhu”. 

El “Ciclo Robert Blake” 

En 1935 Robert Bloch pide permiso a Lovecraft para matarle. De esta forma quería el joven autor expresar su admiración por su maestro, ya que su intención era la de asesinarle de forma espantosa en una de sus narraciones. 
Este tipo de juego metaficcional era bastante habitual entre los escritores del “Círculo de Lovecraft”. Probablemente la práctica empezó con la broma de usar sus nombres reales para construir pseudónimos que luego se aplicarían a personajes de sus historias. Lo cierto es que en muchos de los relatos de los “Mitos” encontramos figuras que o bien se inspiran en la personalidad de los escritores reales, o bien incluyen directamente a estos mismos, sin ningún tipo de filtro, como parte de la trama. Precisamente fue Lovecraft uno de los que con más entusiasmo utilizó este recurso. Prueba de ello será su inspiración en August Derleth para crear al Conde d'Erlette (alias que servirá para bautizar al autor del libro ficticio Cultes des Goules) y otros personajes como Danforth (En las montañas de la locura) o Albert N. Wilmarth (El que susurra en la oscuridad). Es muy probable también que el escultor atormentado de La llamada de Cthulhu, Henry Anthony Wilcox, sea un trasunto del no menos maldito Clark Ashton Smith. Por todo ello no es de extrañar que HPL accediera a la petición de su discípulo, a la que replicó de esta original forma en una carta fechada el 30 de abril de 1935: 

A quien pudiera interesar: 

Certifico que el señor Robert Bloch, Esq., de Milwaukee Wisconsin, EEUU -reencarnación de Mijnheer Ludwig Prinn, autor del DE VERMIS MISTERIIS- queda plenamente autorizado para retratar, matar, aniquilar, desintegrar, transfigurar, metamorfosear, o maltratar al abajo firmante, en el cuento titulado, EL VAMPIRO ESTELAR. 

Firmado. H.P. Lovecraft. 

Ilustración de Travis Anthony

Al pie de la misiva se acompañaban las testificaciones de Abdul Alhazred (escritor del Necronomicón), Friedrich Von Juntz (autor del Unaussprechlichen Kulten, el Libro de los Cultos sin Nombre), Gaspar du Nord (traductor del Libro de Eibon) y el Lama Tcho-Tcho de Leng, dando fe del documento con sus vistosas y ficticias firmas. 
Una vez concedido el permiso aparecería en Weird Tales, en septiembre de 1935, El vampiro estelar (The shambler from the stars). El relato comienza con una dedicatoria a Lovecraft y narra en primera persona la ambiciosa búsqueda de un joven escritor, obsesionado por la perfección y la exploración de nuevos temas, que acabará carteándose con “un místico de Nueva Inglaterra” cuyas características no dejan lugar a dudas sobre su identidad. A través de este llegará al conocimiento de diversos libros arcanos y malditos, entre ellos el inevitable Necronomicón, pero sobre todo De Vermis Mysteriis, ("Misterios del Gusano"), grimorio escrito en latín en el siglo XIII por el caballero cruzado alemán Ludwig Prinn mientras esperaba en prisión a ser quemado por brujería. He aquí la primera entrada en escena de una de las contribuciones más celebradas de Robert Bloch a la mitología lovecraftiana. Tras hacerse con un ejemplar en una librería de anticuario el iluminado artista se cita con “el eremita de Providence” en su casa para que se lo traduzca, pero cuando este pronuncia un fragmento del texto en voz alta invoca involuntariamente a una entidad del espacio exterior que acaba desmembrándole y succionando su sangre. Aunque su identidad es patente, Bloch se cuida mucho de no utilizar el nombre de Lovecraft. Lo mismo ocurre con el narrador, que aun así tampoco esconde sus evidentes elementos autobiográficos. Pero el juego no acabaría aquí. 

Lovecraft quedaría encantado con la historia y su respuesta no se haría esperar. En noviembre del mismo año escribe El morador de las tinieblas (también traducido como El que acecha en la oscuridad, del título original The haunter of the dark), que no se publicará en Weird Tales hasta diciembre de 1936. El maestro hace valer el quid pro quo encabezando el texto con una dedicatoria directa a su discípulo y el siguiente prefacio: 

Yo he visto abrirse el tenebroso universo 
Donde giran sin rumbo los negros planetas 
Donde giran en su horror ignorado 
Sin orden, sin brillo y sin nombre. 
Némesis 









Una apertura que nos prepara para una narración imbuida de genuino horror cósmico, pero en la que además Lovecraft se atreverá a llevar aún más lejos la inclusión de elementos tomados de la realidad dentro de la propia ficción. Para empezar la trama gira en torno al narrador sin nombre de El vampiro estelar, bautizado ahora como Robert Harrison Blake, denominación en la que puede reconocerse el nombre del propio Robert Bloch. Pero la identificación no acaba ahí: el personaje se nos presenta como un escritor e ilustrador de Milwaukee y cita como su domicilio la dirección real de Bloch por aquel entonces. “Soy Blake: Robert Harrison Blake. Calle East Knapp, 620; Milwaukee, Wisconsin. Soy de este planeta”, afirma en un fragmento de su diario al final del relato. Lovecraft retoma los hechos de El vampiro estelar y narra cómo, tras la brutal desaparición de su avatar literario, Blake se muda a Providence siguiendo una inexplicable e irresistible atracción. Según afirma Robert M. Price, estudioso de la obra lovecraftiana, el apartamento donde se aloja el artista es descrito de forma idéntica al hogar donde Lovecraft pasó sus últimos años. A partir de aquí el campo está allanado para que el maestro del horror despliegue todo su poder psicogeográfico en la pintura de la ciudad que tan bien conoce. Así nos va introduciendo en las calles de la ciudad de Nueva Inglaterra hasta llegar a la iglesia abandonada en la colina de Federal Hill, donde una secta conocida como la “Sabiduría de las Estrellas” celebraba sus rituales hasta finales del siglo XIX. En las sombras del chapitel del templo Blake descubre el Trapezoide Resplandeciente, primera aparición de este icono de los “Mitos de Cthulhu”. La piedra arcana, tallada en el planeta Yuggoth antes de la llegada de los Primordiales a la Tierra, sirve de puerta de entrada a la entidad conocida como el “Morador de las Tinieblas”, que es liberada por Blake, provocando que la ciudad sea arrasada por una terrible tempestad y en última instancia causando su propia muerte. 

El denominado “ciclo de Robert Blake” aún tendría que completarse con una tercera entrega, La sombra que huyó del chapitel (The shadow from the steeple), aunque esta llegaría ya en forma de homenaje póstumo en septiembre de 1950, trece años después de la muerte de Lovecraft. En esta ocasión Bloch relata la investigación de la muerte de Robert Blake llevada a cabo por su ficticio amigo epistolar Edmund Fiske y se permite romper la continuidad de la saga para introducir otra vuelta de tuerca al discurso metaficcional. Esta consistirá en el establecimiento de una nueva línea temporal en la que el genio de Providence no murió a manos del vampiro estelar, sino que siguiendo su biografía real vive para escribir El morador de las tinieblas, el cual servirá de ayuda a las pesquisas de Fisk: “La mayor parte de las circunstancias que concurrieron en la muerte de éste y algunas de las conjeturas que entonces se hicieron fueron recogidas por Lovecraft en su relato “El Morador de las Tinieblas”, que se publicó año y pico después de haber muerto el joven Blake”. Bloch se refiere también al “Círculo de Lovecraft”, a través del que Fiske habría conocido previamente al desaparecido Robert Blake. A partir de ahí su prosa ágil nos introduce en una intriga sobrenatural con tintes de espionaje en la que el mismísimo Nyarlathotep se esconde detrás de la escalada atómica internacional, con lo que el autor se hace eco de la histeria propia de los tiempos de la Guerra Fría. 


La herencia 

La última carta de Lovecraft a Bloch llegaría el 25 de enero de 1937. Cuando él y August Derleth, ambos de Wisconsin, se disponían a visitar al genio en su residencia de Providence les llega la triste noticia de su muerte por causa de un cáncer intestinal, cuando contaba tan sólo con 46 años de edad, el 15 de marzo de 1937, un año después que el otro mago del pulp, Robert E. Howard. Según Sprague de Camp recoge en su estudio biográfico de referencia, Lovecraft: Una biografía (Lovecraft: A Biography), Robert Bloch llegó a decir que “si hubiera sabido del estado de Lovecraft, se hubiese arrastrado a gatas si fuera necesario hasta llegar a su lecho de muerte”

Las circunstancias de la muerte del maestro afectaron profundamente a su discípulo: “…las noticias de su destino me llegaron como un golpe devastador; sobre todo porque la mayor parte del mundo ignoró su marcha. Sólo mis padres y unos pocos corresponsales parecieron sentir mi conmoción y mi sensación de que una parte de mí había muerto con él”. No es de extrañar pues que gran parte de su producción literaria posterior se centrara en el universo lovecraftiano. Primero con los relatos que August Derleth incluyó como parte de las antologías colectivas tituladas como Los mitos de Cthulhu, a lo largo de la corta vida de la editorial Arkham House, y que en 1981 se recopilaron por primera vez en un volumen individual con el título Mysteries of the Worm (Misterios del Gusano). En 1978 llegaría la novela Strange Eons (título traducido al castellano como El horror que nos acecha), un interesante esfuerzo en el que se especula de nuevo en la ficción con la verosimilitud de los relatos reales de Lovecraft para desarrollar un argumento con todos los elementos propios de su universo. Aquí el trasfondo de su obra sirve de base para una visión cercana al ideario de lo que se ha dado en llamar “teoría de la conspiración”, en donde los Primordiales habrían desarrollado su propio concepto de “granja humana” en la Tierra con el transcurso de los eones. 

Arkham House marcaría la transición ya comentada al principio entre el horror gótico y el ascenso comercial del género, ya que de su factoría saldrían no sólo las primeras obras de Robert Bloch, sino las de autores tan esenciales como Briam Lumley, Ray Bradbury o Ramsey Campbell, también herederos de pleno derecho de la obra de Howard Phillips Lovecraft e iniciadores de la nueva era de la literatura de terror contemporánea. Por su parte, Bloch aún publicaría con Arkham su primer libro de relatos, The opener of the way (1945). Pronto llegaría su primera novela, The scarf (1947), y a partir de ahí se iniciaría una prolífica y exitosa carrera literaria con 30 novelas y cientos de historias cortas que haría compatible con su faceta como guionista en Hollywood, tanto para cine como para televisión, sobre todo tras el éxito de la adaptación fílmica de su novela Psicosis (Psycho, 1959) en el clásico de Alfred Hitchcock. Aunque se puede afirmar que su estilo narrativo ágil y visual dista mucho de la solemnidad atmosférica de Lovecraft, lo cierto es que la huella del genio quedará presente en espíritu en la obra de Bloch. No se puede olvidar que él fue el que le hizo amar y entender el horror, permitiéndole bucear con rigor en sus mecanismos y recursos para luego poder trascenderlo y contribuir a establecer subgéneros tales como el suspense y el psychothriller, sobre todo a raíz de la trilogía Psicosis (de la que nunca está de más recalcar que no tiene nada que ver con las posteriores secuelas fílmicas). De los monstruos cósmicos y sobrenaturales Robert Bloch pasará a introducir la temática de los monstruos modernos, la figura mucho más humana pero no menos terrible del asesino psicópata. Otros tiempos, otros temas, pero las intenciones narrativas serían exactamente las mismas. De una u otra forma, Lovecraft siempre le acompañaría. Los siguientes dos textos prueban hasta qué punto esto fue verdad. 


El primero de ellos es un fragmento del relato de Lovecraft The picture in the house (1920) con el que Robert Bloch abre las primeras líneas de su escrito The shambles of Ed Gein (1962), un texto de no ficción centrado en la figura del célebre psicópata y que en 2008 la Library of America incluirá en una retrospectiva de 200 años de crímenes en EEUU. El caso de Gein, que vivía a unos pocos kilómetros de su casa en Wisconsin, siempre impactó al escritor, hasta el punto de servirle de inspiración para el personaje de Norman Bates en Psicosis. Las líneas de Lovecraft serán un perfecto preámbulo para la descripción real de la casa del macabro asesino que constituye el tema central del artículo: 

“Los aficionados al horror suelen buscar los sitios llenos de misterio pero lejanos, como las catacumbas de Ptolomeo o los magníficos mausoleos de tantas partes. Preferentemente a la luz de la luna, se entregan a trepar a las ruinosas torres de los castillos del Rhin o a transitar tambaleantes entre las lóbregas escaleras repletas de telarañas que aún subsisten entre los restos de algunas ciudades asiáticas. Sus templos son los bosques encantados o las montañas inaccesibles y sus reliquias están dadas por los horribles monolitos que se levantan en islas despobladas. Sin embargo, para el verdadero sensual del horror, aquél que ante un estremecimiento nuevo puede llegar a sentir justificada toda una existencia, las viejas y solitarias granjas de Nueva Inglaterra son particularmente atractivas, puesto que es allí donde se produce la combinación precisa de elementos tales como la fantasía, la soledad, lo ignorado y la presencia de fuerzas sombrías que en conjunto pueden producir altas cumbres de lo tenebroso.” 

El último texto está tomado de Carta abierta a H.P. Lovecraft (Open letter to H.P. Lovecraft), un homenaje a Lovecraft escrito por el propio Robert Bloch que sirve de introducción a la antología colectiva de relatos de horror El legado de Lovecraft (Lovecraft's legacy, 1990). Este fragmento en concreto se refiere precisamente a la cuestión del proceso de construcción de la ficción: 

“Al comienzo fue el estilo lo que atrajo imitadores. Muchos jóvenes escritores -yo mismo incluido-, intentamos escribir relatos tipo Lovecraft, frecuentemente usando conceptos de los Mitos con tu pleno y generoso permiso. Pero con el paso del tiempo la mayoría de nosotros acabamos comprendiendo, cada uno a su manera, que el auténtico secreto de tu genio no estaba en la adjetivitis, las referencias a deidades extrañas mencionadas en extrañas obras de referencia o el fiarse de las cursivas y los signos de admiración para enfatizar ciertos pasajes. El auténtico secreto de un buen relato de Lovecraft radicaba en su habilidad para crear una suspensión temporal de la incredulidad. Su capacidad de conseguir que lo increíble pareciese creíble hizo que esos relatos poseyeran una vida literaria que ha perdurado hasta el día de hoy”. 

lunes, 2 de septiembre de 2019

No Sleep: Insomnio en la red

Ilustración de Alejandro D´Marco

Los profetas y los agoreros siempre han considerado al progreso y la innovación como sus principales enemigos y los han usado como cabeza de turco para las masas. Cuando internet llegó para quedarse de forma masiva en los hogares de millones de personas, se instaló una mala cultura del “todo gratis” que muchos advirtieron como el fin de todo lo bueno y sagrado. Sería de necios negar su impacto en el modelo de negocio en ámbitos como el cine y la televisión, la música o la literatura, pero una de las cualidades más maravillosas del ser humano es su capacidad de reinvención. Y a veces, esa reinvención llega mirando hacia atrás y aprendiendo del trabajo de maestros de tiempos pretéritos. 

La lectura lleva décadas luchando por su parcela en ese limitado espacio denominado tiempo libre que siempre procuramos atesorar y disfrutar plenamente. Jamás se conseguirá que a todo el mundo le guste leer ni nunca se conseguirá que la literatura se convierta en el plato principal de nuestro menú mental pero si la dotamos de una pátina de esnobismo solo lograremos ahuyentar a las nuevas generaciones. Leer, debe ser, ante todo, un placer. Por supuesto, también nos ayudará a pensar, aprenderemos y mil cosas más, pero si la pintamos con un academicismo rancio en contra del auge de internet, sólo lograremos alejarla aún más de las personas más importantes del mundo para un escritor: los lectores. 

Si navegamos podremos encontrar de todo, y ello incluye lectura gratis y legal a través de diversas plataformas literarias en las que la generosidad de sus autores nos permite disfrutar de su arte. Hablamos de e-books gratuitos y legales disponibles para descargar tanto en Amazon como en Lektu, blogs de autores o páginas web como Wattpad en la que escritores cuelgan sus historias por entregas. Debido a que nos encontramos en la revista Círculo de Lovecraft no debemos obviar que la tradición de estos relatos entronca con las revistas norteamericanas de terror, fantasía y ciencia ficción de finales del siglo XIX como Weird Stories y similares en las que escritores tan inmortales como Lovecraft, Robert E. Howard o C.L. Moore hicieron soñar a lectores de todas las edades. Las revistas de género continuaron siendo una gran tradición en Estados Unidos y forjaron el callo de varios escritores actuales y demostrando que el escalofrío que nos proporciona un buen cuento de terror no está reñido con ir al cine o asistir a un concierto. Sin embargo, la expansión de internet y sus posibilidades infinitas nos han convertido en personas, no todas, que a veces no sabemos valorar el esfuerzo de una obra y desdeñamos su valor económico. ¿A quien no le gusta una buena ganga? Una pata de mono que concede deseos gratis sin contraprestaciones terroríficas es una tentación a la que ni siquiera el corazón más noble podría resistirse. Servidor de ustedes ni es un santo ni aspira a serlo, y por ello, hoy me gustaría hablarles de una de las páginas web más grandes del mundo y que encierra en ella un tesoro goloso para todos los que disfrutamos con el horror: Reddit

Reddit es el mayor foro mundial de habla inglesa, con más de trescientos millones de usuarios, en el que se puede encontrar prácticamente de todo en sus más de trece mil subforos activos(conocidos como subreddit). Para ponerles un par de ejemplos populares, tienen el subreddit r/science en el que se habla de ciencia o el subforo r/television en el que se habla de programas de televisión. No sólo eso, es muy posible que haya personas que tan sólo visiten uno de esos gigantescos subforos y que no salgan de sus mullidas paredes mientras disfrutan de la infinidad de temas que pueden compartir con millones de personas. Los más impacientes se preguntarán que tiene que ver la literatura, el terror y los relatos con entregas con un simple foro de internet, por muy grande que sea, y yo les pido un poco de paciencia. Ya estamos llegando al destino pero, cuidado con lo que desean, una vez allí no podrán salir. Les hablo de No Sleep, el sugerente nombre del subforo r/nosleep en el que los relatos, el terror moderno y una agobiante sensación de realidad nos agarrarán por las solapas y no nos dejarán marchar hasta que hayamos mirado al abismo y éste nos haya devuelto la mirada. 

Ilustración de Gustave Doré

No Sleep, al igual que el resto de Reddit, puede parecer que tiene una estructura caótica para el ojo no entrenado(les aseguro que a mí todavía me pasa) pero es parte de su encanto. ¿Pero qué tiene ese foro que le haga tan especial y diferente de otras webs como la anteriormente mencionada Wattpad? Imagínense estar sentados alrededor de una cálida hoguera en medio del bosque, es una noche fría y el viento sopla en sus oídos con una furia casi homicida y entonces, uno de sus amigos les mira con los ojos cargados de dolor y terror. Casi no le reconocen con esas ojeras y esa expresión lúgubre y se plantean bromear sobre su aspecto pero algo se lo impide. Algo más antiguo que el raciocinio humano les dice que no es el momento de chistes idiotas, es como si una sombra tenebrosa planeara sobre su amigo y temen que cualquier estupidez rompa el hechizo y esa oscuridad se cierna sobre ustedes. Es en ese momento cuando su amigo les explica que debe contarles algo que le pasó y que necesita desahogarse. Al principio, no parece más que una historia normal y corriente, una serie de anécdotas mundanas salpicadas con una especia picante y tenebrosa que podría explicarse racionalmente si se lo plantearan. Pero, poco a poco, la locura y el terror se van apoderando del relato y no pueden frenar a su amigo. Les es imposible no creerle porque han sido absorbidos por un torbellino y sólo esperan no acabar muy magullados cuando decida escupirlos. Si es que lo hace. 

Los relatos que podemos leer en No Sleep (desde la tranquilidad de nuestros hogares, no se preocupen) son una literatura adaptada al mundo de internet. Son narrados indefectiblemente en primera persona casi siempre, nos explican una anécdota sin importancia que pasó hace tiempo o que sucedió ayer mismo y con el paso de los mensajes(que a veces van espaciados en el tiempo por días o semanas), éstas van creciendo. Así como el terror. 

Estos cuentos a veces van acompañados de imágenes insertadas para pedir incluso ayuda a los lectores, para suplicarles si ellos también ven algo siniestro en una situación aparentemente inocente. Otras veces, podemos tener audios que acompañen estas narraciones y depende de nuestro valor el atrevernos a escuchar esas supuestas voces malditas. O quizás es el simple rascar de la pata de un perro en una puerta pero nosotros, avezados viajeros de las tinieblas, sabemos que no hay nada sencillo en el rascar de un perro a las tres de la madrugada. 

Ilustración de Prophet Harm

Estas narraciones, a veces, van de la mano de uno de los fenómenos más grandes del terror e internet: los creepypasta. Para los que desconozcan lo que es, y sin demorarme demasiado, les explicaré que se tratan de historias cortas, a veces de unas pocas líneas, que semejan leyendas urbanas de los tiempos modernos y se transmiten como virus a través de internet. Famosísimo es Slenderman, ese hombre delgado sin rostro, vestido de traje y con tentáculos ocultos bajo su piel que aparece como un invitado no deseado en fotografías. También hay otros seres que han alcanzado un cierto estatus de culto dentro del mundo creepypasta como el tenebroso Jeff the Killer, la extraña criatura conocida como The Rake o Smile Dog. A veces, no es necesario que el creepypasta tenga una “mascota” para hacerse famoso, sin ir más lejos tenemos la enervante “Normal porn for normal people” u otras similares. Estas historias pueden ser elaboradas o a veces son un esbozo, simplemente se transmiten de teclado a teclado para crear su propia cosmovisión terrorífica. Y a veces, algunos de estos seres o la extrañeza que introducen en el mundo real se cuelan en No Sleep

Sin embargo, No Sleep no es un mero contenedor de frases que puedan asustarnos como un amigo escondido detrás de una pared, hay narraciones, unas más largas que otras, pero con una cierta calidad que les dota de un especial interés. No sé si encontrarán a los futuros Lovecraft, Matheson o King entre los bits de No Sleep pero les aseguro que pasarán un buen mal rato. ¿Qué tipo de relatos nos encontraremos dentro de No Sleep? Ante tal infinidad de oferta es inevitable que pueda haber repetición, también debido a que suelen ser autores jóvenes y que pueden tener referentes similares, pero les aseguro que la imaginación al servicio del terror no había estado más ocupada. Piensen que nos encontraremos con terrores situados en nuestro mundo actual, amenazas sombrías en nuestra rutina cotidiana que nos golpearán y nos dejarán sin respiración, pero aun así no podremos dejar de leer y nos morderemos las uñas esperando la siguiente entrega. 


Ilustración de Alex Horley

Así, en algunas de estos cuentos encontraremos seres y criaturas que conocemos de sobra del mundo del terror como vampiros, demonios o fantasmas pero cuando nos cojan de la mano, la aprieten y nos lleven al horror ¿Serán capaces de reírse y creer que lo han visto todo? Hablamos de rituales satánicos en inocentes campamentos de verano, de farmacias especializadas en drogadictos y que serán asaltadas por misteriosas criaturas aviares, de guías para sobrevivir en el infierno y salir de él, de amables familiares con secretos tan oscuros que seríamos más felices en la ignorancia, de habitaciones que no pueden existir, de amigas secuestradas y planes imposibles, de dobles inimaginables. La oferta es intensa y variada y cada persona tiene su propio paladar, pero les aseguro que encontrarán algo que les guste y les horrorice a partes iguales. Aún así, si me permiten una sola recomendación me gustaría hablarles de una historia que, tanto por su inventiva narrativa, por el horror que subyace y por como nuestro cerebro acabará destrozado tras su lectura, merece ser leída: 

Penpal de Dathan Auerbach. Esta novela (es justo llamarla así dada su extensión) incluso está editada en versión papel y digital en Amazon por si quieren buscarla y contribuir al autor. Es un relato narrado en varios tiempos, siguiendo los recuerdos inconexos de un joven y de cómo, poco a poco, encajará las piezas de una vida que ha sido tan extraña como terrorífica. Y como todo tiene un porqué, por muy terrible que sea. Sólo les puedo anunciar que tengan cuidado si deciden empezar una amistad por correspondencia. 

Portada de la novela Penpal, de Dathan Auerbach

Y si todavía quieren más, les emplazo al índice de historias de No Sleep en el que podrán degustar el cuento que prefieran sin verse sumergidos en el maremágnum del foro e incluso atreverse sólo con las recomendaciones del staff de la web: https://www.reddit.com/r/NosleepIndex/wiki/index 

Les prometo que encontrarán historias que les mantendrán pegados a la pantalla y no podrán evitar sentir un frío helador que recorre sus columnas vertebrales y se preguntarán si estarán seguros en cuanto dejen de leerla. No se preocupen, no son los únicos que han vivido esta experiencia. El afamado escritor Nick Antosca (Picnic a la luz de la luna, Orciny Press) también es uno de los nuestros y sucumbió al horror de No Sleep. No sólo eso, creó la serie antológica de, lamentablemente, corta duración Channel Zero emitida por el canal Syfy. En cada una de sus cuatro temporadas, Channel Zero contaba una historia diferente basada en relatos de No Sleep o en famosos Creepypasta. 

Candle Cove-Primera temporada 

Basada en el creepypasta homónimo en la que unas personas rememoraban por internet un siniestro programa infantil de marionetas. 

No-End House-Segunda temporada 

Basada en esta ocasión en un creepypasta del mismo nombre en el que unos amigos entraban en una casa del terror en la que cada de una de sus habitaciones era más terrorífica que la anterior. 

Butcher´s Block-Tercera temporada 

Basada en “Search and Rescue Woods” en la que un joven guarda forestal narraba sus misteriosas anécdotas de trabajo como la vez que vio unas escaleras que no llevaban a ninguna parte en medio del bosque. 

The Dream Door- Cuarta temporada 

Basada en “I found a hidden door in my cellar” nos cuenta cómo una joven pareja encuentra una extraña puerta en su sótano. 

Las adaptaciones no eran 100% fidedignas y a veces tan sólo se usaban de base, pero pienso que era una serie de gran calidad y que tenía un buen equilibrio entre el terror y el drama. Mi preferida fue la tercera, una mezcla de David Lynch, terror setentero y gore desvergonzado que era un paseo por el mundo de la locura y que conseguía transmitirnos una ominosa intranquilidad al final de su visionado. 

Espero haberles despertado su curiosidad y les invito que hinquen el diente a cualquiera de las historias presentes en No Sleep, a que sufran con sus autores y a que se relajen después de haberlas leído. Al fin y al cabo, nada de lo que cuentan es verdad ¿No? 

jueves, 15 de agosto de 2019

XIV Convocatoria de Relatos - Especial Shirley Jackson


¡Se abre la convocatoria para el nuevo número de la revista! 

1- Podrán participar en este concurso autores de todas las latitudes, en lengua castellana. 

2- El tema elegido para este número será: Shirley Jackson; es decir, todo lo que tenga que ver con el ambiente ominoso y oscurantista que rodeaba a sus obras de ficción (hasta el punto de que sus editores llegaron a pensar que lo oscuro de su visión fantástica, no era sino producto de haber practicado magia negra y brujería). Partiendo de su premisa de horror, no sólo del horror filosófico/psicológico de las perturbaciones psíquicas que manan de su obra, sino también de aquel tildado como "cotidiano" o "doméstico", estamos deseosos y expectantes ante la recepción de vuestros lisérgicos e inauditos manuscritos. 
¡Sorprendernos, asustarnos!... Hacernos perder la escasa cordura que en nuestras febriles mentes aún reside. 

3- La extensión del relato abarcará entre las 3500 y 6000 palabras (limitación estricta), en formato Word e interlineado doble. Se valorará el hecho de que los relatos sean inéditos, así como la creatividad y la correcta estructura orto-gramatical. 

4- En el envío deberá ponerse como ASUNTO: XIV Convocatoria - Shirley Jackson. Además, y por motivos de la nueva Ley de Protección de Datos Europea, el autor deberá poner en el cuerpo del mensaje su nombre junto con la información abajo establecida: 

Yo: ............ acepto la Política de Privacidad de la web Círculo de Lovecraft, con el fin de poder participar en las convocatorias de relatos, ser entrevistado o poder realizar un comentario en el blog, permitiendo que Círculo de Lovecraft utilice mis datos de carácter personal facilitados para las siguientes finalidades de tratamiento. 

5- El autor, único propietario de su obra, cede a Círculo de Lovecraft el derecho para editarla y difundirla por Internet, en formato pdf o epub (y si fuera posible la edición física del magazine, también en dicho formato).

6- El premio será la publicación y maquetación de los relatos en la revista Círculo de Lovecraft nº14. Así mismo, el equipo de Círculo de Lovecraft elegirá tres relatos de entre todos los seleccionados, los cuales tendrán el inmenso honor de ser radioficcionados por... (?). 

7- La selección correrá a cargo del equipo de Círculo de Lovecraft

8- El plazo de entrega de los textos finalizará el 20 de octubre de 2019 a las 23:59, hora peninsular. 

Correo de envío: circulodelovecraft@gmail.com

Windumanoth. Revista de género fantástico

Lo insólito te reclama...

Las siguientes editoriales colaboran enviando libros para reseña:

Apache Libros Editorial Cazador de Ratas Editorial La Biblioteca de Carfax Editorial Huso Editorial Insólita Satori Ediciones Wave Books Editorial

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